Diccionario etimolójico de las voces chilenas derivadas de lenguas indígenas americanas · pp. 928, 929, 930, 931, 932, 933, 934, 935, 936, 937, 938, 939, 940, 941, 942, 943, 944, 945, 946, 947, 948, 949, 950, 951, 952, 953, 954, 955, 956, 957, 958, 959, 960, 961, 962, 963, 964, 965, 966, 967, 968, 969, 970
lenz-1904
sup III
definición
Correcciones i adiciones al Prólogo i a la Introduccion, i Fé de erratas
Páj. 24 § 29 A.
Despues de entregar en Setiembre de 1905 a la circulacion privada Fuera de algunos ejemplares entregados a los libreros europeos Don Cárlos W. Hiersemann, en Leipzig. i Don Victoriano Suárez, en Madrid, no he entregado al comercio ningun ejemplar de la primera mitad. i al reparto oficial la primera mitad de este libro (pájs. 1 a 448) he recibido de varios amigos, casi todos ellos antiguos alumnos, listas de chilenismos i observaciones respecto a la parte publicada. Estas listas, junto con las palabras recojidas por mí mismo, me han servido para formar los suplementos I i II. Doi a todos mis colaboradores las mas sinceras gracias i les pido perdon por la omision que haya podido hacer de sus nombres o por no haber indicado en cada contribucion el nombre del autor. Pero no veia modo de remediarlo. Muchísimas veces, en efecto, las mismas palabras i observaciones me venian a la vez o sucesivamente de fuentes diferentes, i no podia indicarlas todas. Sólo en caso de palabras particularmente interesantes o en casos dudosos he agregado el nombre del autor en paréntesis.
Enumero en órden alfabético, los nombres de las personas que me han ayudado con listas de cierta importancia, indicando la procedencia jeográfica principal i el carácter de sus colaboraciones.
Don Alberto Bahamondes (correcciones i voces del Ñuble).
Don A. Cárdenas (voces de Llanquihue i Chiloé).
Don Aníbal Celedon (correcciones i voces del Sur).
Don Alberto Contador (muchas palabras de Los Anjeles i de Copiapó).
Don Eliodoro Flores (observaciones i voces de Maule i Ñuble).
Don Maximiano Flores (voces de los Anjeles i de Santiago)
Don Ernesto Guzman (voces del Ñuble).
Don Benedicto A. Leon (voces de Curicó)
Don Raul Ramírez (muchas observaciones i voces de Santiago).
Don Julio Saavedra (numerosas correcciones para el Prólogo i la Introduccion).
Don Alejandro Venegas (muchas observaciones menores i numerosas voces de Melipilla, Valdivia, Chillan i Talca)
Don Mardoqueo Yañez (voces de Maule).
Particular gratitud debo tambien a mi amigo Víctor M. Chiappa, por una larga lista de voces del Sur i observaciones nuevas sacadas de cronistas i libros de viajes. Finalmente debo a la inagotable benevolencia del señor José R. Cuervo unas cuantas observaciones de alto valor filolójico que, acompañadas de su nombre, aparecen en el testo (particularmente la voz tanda) i en los suplementos (p. ej. s. v. 'matico').
Espero que todas las personas nombradas i otras mas sigan favoreciéndome con su ayuda para poder formar otros suplementos, que se publicarán en el segundo tomo de la obra con el índice estrictamente alfabético de todas las palabras tratadas.
Un Diccionario de la índole del presente sólo puede ser obra colectiva. Es inevitable que entre los centenares de voces i acepciones que aquí se publican por primera vez en letras de molde, haya errores i equivocaciones posibles i sobre todo que
las indicaciones resulten incompletas. Espero que los críticos de mi obra no se contentarán en lo sucesivo con afirmaciones vagas (como lo hizo uno que me sé) sino que tendrán a bien fundarlas debidamente, espresando cuál es, i dónde se usa el significado cuya falta u omision me atribuyen.
Páj 49. § 57.
La escasez de datos del sur, especialmente de las provincias de Valdivia i Llanquihue de que sufria yo al comienzo del trabajo ha sido subsanada en gran parte por noticias incorporadas en los Suplementos. Lo mismo puedo decir de la provincia de Copiapó, gracias a las colaboraciones que menciono en las pájinas que preceden.
Páj. 49. $ 57 A.
Lista jeográfica de las Provincias i Departamentos
Para que los lectores que no son chilenos puedan apreciar fácilmente la situacion de los departamentos, i con ellos la localizacion jeográfica de las voces indíjenas que entran en la formacion de nombres jeográficos, pongo aquí la enumeración de los departamentos de todas las provincias, principiando desde el norte i procediendo hácia el sur. Cp. § 58. No he tomado mas que los nombres de fundos i lugarejos que se encuentran en el Diccionario jeográfico postal de la República de Chile por Fermin A. Fuentes, prescindiendo de los nombres de rios, cerros, etc. Un estudio completo deberia sobre todo fundarse en denominaciones de todas las rejiones pequeñas, los campos, potreros i rinconadas (lo que en aleman se llama Flurnamen). Pero estos nombres no se han coleccionado todavía en forma sistemática. En un estudio completo deberian entrar los nombres formados con voces indíjenas que no han pasado al diccionario comun. Mi amigo Don Victor M. Chiappa desde años está preparando tal trabajo: ojalá alcance pronto a concluirlo.
I (Norte. a). Provincias antiguamente peruanas i bolivianas.
Prov. de Tacna. Departamentos: Tacna, Arica.
Prov. de Tarapaca: Pisagua, Tarapacá (con Iquique).
Prov. de Antofagasta: Tocopilla, Antofagasta, Taltal.
C). Provincias antiguas chilenas:
Prov. de Atacama: Chañaral, Copiapó, Freirina, Vallenar.
Prov. de Coquimbo: Serena, Elqui, Coquimbo, Ovalle, Combarbalá, Illapel.
II. Centro. a). el Centro propiamente tal.
Prov. de Aconcagua: Petorca, Ligua, Putaendo, San Felipe, Andes.
Prov. de Valparaiso: Quillota, Limache, Valparaiso, Casablanca.
Prov. de Santiago: Santiago, Victoria, Melipilla.
Prov. de O'Higgins: Maipo, Rancagua, Cachapoal.
Prov. de Colchagua: Caupolican, San Fernando,
Prov. de Curicó: Vichuquen, Curicó.
Prov. de Talca: Lontué, Curepto, Talca.
b). el Centro meridional (Cm).
Prov. de Linares: Loncomilla, Linares, Parral.
Prov. de Maule: Constitucion, Cauquenes, Itata.
Prov. del Ñuble: San Cárlos, Chillan, Bulnes, Yungai.
Prov. de Concepcion: Coelemu, Puchacai, Concepcion, Rere, Lautaro.
III. Sur.
Prov. de Arauco: Arauco, Lebu. Cañete.
Prov. de Biobío: Laja, Nacimiento, Mulchen. Las provincias de Biobío i Malleco están al oriente de la de Arauco. Estas tres i la de Cautin forman la antigua Frontera.
Prov. de Malleco: Angol, Collipulli, Traiguen, Mariluan.
Prov. de Cautín: Imperial, Temuco.
Prov. de Valdivia: Valdivia, Union.
Prov. de Llanquihue: Osorno, Carelmapu, Llanquihue.
Prov. de Chiloé: Ancud, Quinchao, Castro.
Territorio de Magallanes.
Suplementos a la Bibliografía crítica
Páj 61 § 70 A.
En la revista "La Estrella de Chile", tomo XV (Stgo. de Chile 1878) pájs. 29 a 39, 51 a 61 1 101 a 113, se publicó un artículo de don Rafael B. Gumucio, Apuntes sobre el Quichua.
Es interesante el cap. IV en que se habla del uso actual del quechua entre los castellanos, criollos i mestizos de Bolivia. Cap. V estracta las etimolojías quechuas de Rodriguez que el autor estima correctas. Cap. VI contiene observaciones i adiciones al mismo libro; menciona entre otras las voces asnaucho, callana, chala, chanca, chasca, cheuto, chiripá, chupete (con lo misma etimolojía quech. chupa que yo he propuesto, páj. 329, sin conocer el artículo de Gumucio), chupon, cochayuyo, copucha, coto, cuico (propone como posible la etimolojía del quechua cuicu - ají mui picante, que es comida favorita de los bolivianos), cutama, macana, mamancona (véase s. v. en el supl I), ñaucas, mampato (con la etimolojía quech. hamppatu, cp. Middendorf 480: 'hamp'atu - sapo,—que no es mui probable), piscoiro, tambo, tata o tatita ( = padre, abuelo, del quech. tata - padre), zapallo i otras palabras con sus etimolojías seguras o posibles. Es un trabajo mui notable por su cordura i sobriedad. La última parte del articulo da algunas muestras de poesías quechuas i algunos apuntes gramaticales.
Páj. 65. § 74 A.
En los años de 1907 a 1909 don Miguel Luis Amunátegui Reyes hizo una nueva edicion de las Apuntaciones Lexicográficas por Miguel Luis Amunátegui, Santiago de Chile, Tomo I, 1907, (XXXVII + 383 pájs.); II, 1908, (319 pájs.); III, 1909 (LXIII + 278 pájs.)
Estas Apuntaciones, referentes primitivamente al lenguaje legal i forense, pero aumentadas mas tarde con otros términos, se habian publicado en parte desde 1885 en el Diario Oficial i
otros periódicos, por lo cual se me habian escapado en mi Bibliografía crítica. Segun dice el editor (I páj. VII) estas Apuntaciones son debidas en gran parte a la colaboracion de don Gregorio Víctor Amunátegui, hermano del autor que aparece en el título.
Desgraciadamente los autores no pudieron terminar sus interesantes notas, que sólo alcanzan hasta la letra E (estadía). El valor de las Apuntaciones consiste en la mui amplia documentación de todas las palabras, fruto de los vastos conocimientos literarios, gramaticales i jurídicos de los hermanos Amunáteguis, que abarcan todas las épocas de la lengua i que han sido completados aun en las introducciones i en numerosas notas añadidas por el editor. Naturalmente las voces de oríjen americano ocupan relativamente poco lugar en estas anotaciones que se refieren a la lengua literaria i esencialmente a documentos de carácter jurídico. Las observaciones i críticas en favor o en contra del uso de tal o cual palabra versan de preferencia sobre palabras corrientes castellanas, i deberian tomarse seriamente en cuenta por los lexicógrafos futuros de la lengua castellana.
Las palabras de oríjen indio, tratadas en las Apuntaciones, son las siguientes:
Tomo I
Páj. 242: cancha, con interesantes citas de Garcilazo, Comentarios Reales I, libro 8, cap. 9, acerca del cultivo del maiz entre los peruanos. Se mencionan el maiz duro muruchu, i el tierno capia; la preparacion para fiestas zancu i la huminta. Se agrega una lista de palabras de oríjen quechua que no llevan etimolojía en el Dicc. Ac.13: zara, morocho, humita, mote; guanaco, llama, mate, mita, pampa, poroto, totora, papa. Páj. 248 se da curagua como equivalente de la dourah (mejor: durra = Sorghum vulgare). Comunmente se dice curahuilla en este significado. Cp. núm. 285: 'curahua'. Amunátegui distingue con claridad la palabra cancha = maiz tostado, que no se usa en Chile, de la cancha de mina o de gallos, etc.
Páj. 253. canchero ( = núm. 128, deriv. I.)
Páj. 309. coligüe ( = núm. 199). Se mencionan tb. quila, colen, (errata por coleu), acayota, achira, callampa, cochayuyo, culen, litre, maiten, peumo, quillai, principalmente con citas de Philippi i Gay.
Paj. 316. combo ( = núm. 216.)
Páj. 356. coronta ( = núm. 239.) Páj. 357, considérase marlo como errata por maslo. En efecto es forma vulgar corriente en muchos paises americanos, tb. en Chile; se dice tb. malro.
Páj. 376. cutama ( = núm. 297.)
Tomo II
Páj. 5. chácara, chacra, con interesantes citas de documentos antiguos americanos. Se mencionan tb. los derivados chacarería i chacarero.
Paj. 17. chagual ( = núm. 316.)
Páj. 24: chamanta ( = núm. 333.)
Páj 26. chamico ( = núm. 336.)
Páj. 28. champa ( = núm. 337.)
Páj. 29. chancho, a ( = 341, véase Supl. II); se mencionan tb chanchería i chanchada.
Páj. 33. chapecan ( = núm. 352, tb. chape.
Páj. 46. charqui ( = núm. 362), tb. charquican.
Páj 51. chépica ( = núm. 376.)
Páj. 55. chicote ( = núm. 385.)
Páj. 57. chicha ( = núm. 386)
Páj. 62. Chile ( = núm. 392) con muchas citas interesantes de documentos antiguos; el artículo abarca 24 pájinas. Páj. 86. chilenismo; páj. 108. chileño, a. Se cita como los únicos autores que han usado esta forma a Diego Gonzalez Holguin, Vocabulario de la lengua quichua i la traduccion castellana del Compendio de la Historia del Reino de Chile de Molina, hecha por D. J. de Arquellada Mendoza del año 1788.
Páj. 114. chilihueque ( = núm. 393.)
Páj. 118. chincol ( = núm. 406.)
Páj. 125. (chingue ( = núm. 416.)
Páj. 130. choco ( = núm. 438.)
Páj. 131. cholo, a ( = núm. 443.)
Páj. 132. choro ( = núm. 452.)
Páj. 133. choroi ( = núm. 453.)
Páj. 133. chuncho ( = núm. 462.)
Tomo III
Páj. 1. echona ( = núm. 512.)
Páj. 66. enagua ( = núm. 514.)
Como se ve, fuera de la palabra chilenismo, que se habia saltado en su lugar, i que solo aparece en mi Suplemento, no se encuentra en las Apuntaciones ninguna voz americana que deje de figurar en mi Diccionario.
Páj 67. § 77 A.
En 1903 apareció en la Imprenta de la "Revista Católica" Santiago de Chile, el Diccionario de Chilenismos y de otras voces y locuciones viciosas; por Manuel Antonio Roman, Dignidad de Maestre-Escuela de la Metropolitana de Santiago de Chile y Vicario General del Arzobispado. Tomo I: A B C y suplemento á estas letras." El libro habia aparecido por pequeñas entregas en La Revista Católica desde 1901 hasta 1908 i comprende 536 pájinas, a dos columnas. Segun declara el autor en el Prólogo, su obra ha nacido de una serie de notas con que él deseaba correjir i completar el libro de Ortúzar (cp. § 71). El autor se ha aprovechado de la colaboracion de varias personas que le han cedido apuntes i notas. Como no tengo a mi disposicion la Revista Católica no sé hasta qué palabra habia legado la publicacion cuando apareció la primera mitad de mi libro en agosto de 1905. El señor Roman me cita, si no me equivoco, por primera vez en la pájina 402 (s. v. copihue) i desde esa voz en adelante coinciden sus etimolojías a veces visiblemente con las mias, sin que él se refiera a mi libro siquiera en casos tan palmarios como páj. 427 cototo, pájs. 469 i 470 cufifo, páj. 476 cumucho, páj. 477 cuncuna (diciendo "La edicion
que tenemos del Dicc. araucano de Febrés no menciona esta voz sino en la parte castellana", de lo cual se sigue que el señor Roman, usando sólo la edicion de Hernandez, ha buscado en vano la palabra que yo cito en el artículo correspondiente, aprovechando el orijinal de Febrés.) Páj. 479 cupucha, paj. 500 arincar. Sólo me cita en páj. 493, acholloncar, i, lo que es casi estraño, sin criticarme. Verdad es que no me puedo quejar de que el señor Roman no me cite, pues en jeneral, salvo una que otra escepcion, no cita a nadie, ni siquiera a Ortúzar ni a Rodriguez, i cuando lo hace se guarda mui discretamente de espresar la pájina, de modo que nadie puede comprobar la exactitud de sus referencias.
En cuanto al criterio del autor, ya el título de su libro indica que considera los chilenismos en jeneral como "vicios de lenguaje"; por lo que aparecen impresos en letra negra. Sin embargo aparecen tambien numerosos encabezamientos de párrafos de su libro en versalitas, lo que quiere decir que son correctos. Entre éstos figuran algunos nombres chilenos de historia natural como boqui, cabinza, copihue, etc., que "deberian entrar" en el Dicc. Ac., pero la mayor parte de ellos son "viciosos" i los despacha a veces de una manera mui somera ("clonqui - el nombre castizo es arzolla.") De las demas voces chilenas de oríjen indio pocas encuentran gracia ante su criterio, aun cuando haya que sustituirlas por otros términos americanos que por casualidad figuran en el Dicc. Ac., como curanto, sustituido por barbacoa o pachamanca, que naturalmente espresan ideas mas o ménos distintas en los paises en donde se usan, ya por el sólo hecho de que en Méjico difícilmente se pueden usar los mariscos i las hojas de pangue de Chiloé que son característicos del curanto. Pero la mayor parte de las voces "correctas" no tienen nada que ver en un diccionario de "chilenismos i de otras voces i locuciones viciosas" pues son palabras académicas que no son vulgares en Chile i por esto se recomiendan, (sobre todo voces recien admitidas o correjidas por la Academia como cuado, coránico, coracan, cortapicos, cóccix por coxis, etc.) o son voces que el autor recomienda a la aceptacion oficial. Muchas de estas últimas son de tanta importancia para el fu-
turo desarrollo de la lengua castellana como colco - habitante de la antigua Cólquide (páj. 344) o cracoviano o cracoviense natural de Cracovia (páj. 429), etc. Discusiones sobre cuestiones tan necias como si es mejor llamar Cantórbery o Cantorbéry la ciudad que los ingleses escriben Canterbury i pronuncian esclusivamente con acento en la primera sílaba; disquisiciones acerca del acento austríaco o austriáco, amoníaco o amoniáco, llenan muchos renglones. A veces aparecen completos tratados de teolojía, como en confesion, observaciones filolójicas sobre la formacion i bifurcacion de palabras, como en biblia, catecismo i muchas otras noticias propias de cualquier otro libro, i no de un diccionario de chilenismos. Si se agregan a esto la charla literaria i el gran número de artículos que no son mas que rectificaciones de la pronunciacion vulgar chilena que cambia p. ej. l delante de consonante en r, se comprenderá por qué el autor en 536 pájinas no alcanza a tratar mas que las letras A, B, C.
Con todo esto no quiero decir que el libro del señor Roman carezca en absoluto de mérito. Se encuentra en él un número considerable de chilenismos castellanos que no se han rejistrado en otros libros. No escasean datos interesantes sobre juegos infantiles i otras costumbres nacionales. Se ve que el autor i sus colaboradores han reunido muchos materiales de primera mano i no se contentan con sólo copiar otros libros. Tambien la literatura lexicográfica americana i los antiguos cronistas se aprovechan, de vez en cuando, pero las citas son casi siempre insuficientes respecto a la exactitud necesaria en obras científicas.
El Sr. Roman deberia haber dividido su obra en tres libros distintos: 1) un diccionario de chilenismos (tanto los criticables desde el punto de vista de la casticidad académica como los recomendables); 2) una lista de voces del Dicc. Ac.13 que no son de uso corriente en Chile, i 3) una lista de voces corrientes que no figuran todavia en el Dicc. Ac.13 i que habria talvez conveniencia en introducir en la lengua literaria.
Así cada cual habria podido escojer lo que le interesa. En cuanto a voces chilenas de oríjen indio, que me corrija el Sr. Roman todas las faltas o deficiencias que note, ¡en hora bue-
na!, pero que no siga copiando, sin citas exactas, lo que ya está impreso.
Yo mismo no he revisado el libro del Sr. Roman sino cuando mi manuscrito ya estaba concluido. Las tres palabras de oríjen probable indíjena que no tenía apuntadas en mis listas, i los significados i variantes que faltaban en unas cuantas otras voces, que he estractado de los Chilenismos del Sr. Roman, se encuentran cuidadosamente citados en los suplementos de mi libro. Cuando agrego: cp. Roman, el párrafo correspondiente estaba ya en mi manuscrito i no ha sufrido alteracion despues de ver que el Sr. Roman trae la misma palabra.
Aprovecharse de materiales i estudios científicos ajenos sin citar las fuentes, es una costumbre que se tolera en artículos de la prensa diaria i en charlas literarias; pero los autores que quieren ser considerados como serios i científicos no proceden así en el mundo de las ciencias; la propiedad literaria i científica es protejida por las leyes hasta treinta años despues de la muerte del autor i el robo literario es castigado en todos los estados de civilizacion adelantada, lo mismo que cualquier robo de especie o dineros.
Desgraciadamente muchos autores españoles e hispano-americanos pecan todavia constantemente contra las exijencias de la honradez literaria. Ellos deben elejir entre la ignorancia o la mala fé como causas para esplicar, no para escusar su pecado; pues, pecado es i queda, i no hai absolucion posible ante el foro de la ciencia internacional.
Para caracterizar el criterio i el jenio del Sr. Roman no puedo hacer otra cosa mejor que citar algunas de las palabras con que la Revista Católica del 4 de noviembre de 1905 acojió la aparicion de mi propio libro. Es verdad que esta crítica apareció sin firma, pero unas cuantas de las opiniones i hechos anotados (la etimolojía de ancuviña, las observaciones acerca de cancheo, alicurco etc) no dejan lugar a duda respecto al autor o inspirador del artículo. Tampoco creo que el Sr. Roman negará que él es el autor de esta crítica.
El resúmen de la lectura de mi libro, despues de reprochar-
me unos cuantos descuidos de lenguaje (en parte meras erratas) i voces impropias (como acápite, papa, dialéctico, etc.) i de criticar (a menudo sin razon) una docena de chilenismos, viene condensado en las benévolas palabras que copio a continuacion.
"Un frio apunte o catálogo de esta naturaleza, formado sin criterio alguno lingüístico i, ántes, por el contrario, despreciando todo criterio, no es ciencia, ni es arte, ni es nada: será a lo sumo un inventario de voces, que bien puede ser hecho por un simple escribiente o por un alumno de escuela primaria"... "En fin, no queremos cansar al lector como nos cansó a nosotros la obra del Dr. Lenz, que ojalá no prosiga con ella, porque hace un verdadero i funestísimo mal al pais: estravia i corrompe la enseñanza del castellano, hace perder todo criterio lingüístico, nos desacredita aquí i en el estranjero i, finalmente, malgasta los dineros de la nacion..."
Concluyo esta reseña del libro del Sr. Roman espresando el deseo, mas cristiano que el que formula mi crítico, que él alcance pronto a concluir la impresion de su libro; pues, con todos los defectos que tiene, sus apuntes respecto a verdaderos chilenismos contienen materias útiles. Ojalá que siga rectificando los errores en que yo haya incurrido, pero que lo haga sine ira et studio, como dijo Tácito. Será mas ventajoso para él.
Páj. 67. § 77 B.
En 1903 se publicó en Santiago: Vocabulario Etimolójico de Nombres Chilenos por Julio Figueroa G.
Contiene: Introduccion, pájs. 1 a 8.— Nombres Jeográficos, pájs. 9 a 143.—Nombres Propios de Araucanos, pájs. 144 a 146.—Chilenismos procedentes de Lenguas Indíjenas, pájs. 147 a 167.— Estudio comparativo, pájs. 168 a 172.
El autor no tiene los conocimientos necesarios para tal trabajo. Sus etimolojías, a menudo, son absolutamente caprichosas; sólo cuando las correspondencias indias son palmarias resultan a veces correctas. Cita muchas voces como araucanas o
quechuas que no se encuentran en ningun libro. La lista de los nombres jeográficos está mui léjos de ser completa. En los chilenismos no se da ninguna definicion del significado, salvo en las voces de historia natural en que se trata de dar los nombres científicos.
Ejemplos: aporuñarse del quichua Puruncu, calabaza.
apehualar de araucano Pehual, amarra del lazo. (!)
cocaví del quichua Cocaví, hoja de coca. (!)
cochi del araucano Cuchi, chancho. (!)
cancha del quichua Cancha, maiz tostado. (!)
chapeton del araucano Chapeton, ignorante. (!)
choco del araucano Chocon, persona o animal mojado. (!)
chuño del araucano Chuño, fécula de papa. (!)
churco del araucano (!) Churco, la planta Oxalis gigantea.
huella del araucano Huella, la planta Abutilon vitifolium.
queltegüe araucano Queltehue. El ave Vanellus cayenensis, Etc.
Páj. 72. § 82 A.
En 1903 publicó don Ricardo Palma nuevamente una lista de "Dos mil setecientas voces que hacen falta en el Diccionario. Papeletas lexicográficas por Ricardo Palma. Lima 1903."
En una introduccion mui juiciosa acerca de la necesidad de ensanchar el estrecho márjen de las palabras admitidas en el Diccionario de la Academia, lanza algunas críticas bastante severas i bien fundadas contra esa Corporacion. Encuentro mui altamente digna de aplauso esta actitud en una persona que es "Académico correspondiente." Pocos, mui pocos, tienen esta noble franqueza para combatir los errores que se cometen en la propia casa, i, sin embargo, es este el único camino que podrá pronto conducir al mejoramiento del Diccionario oficial. Cualquier lector que sin prejuicio hojee las Papeletas del Sr. Palma sentirá en cada pájina mas de una vez la sorpresa de ver que tantas palabras que se usan constantemente en la conversacion i en la prensa, todavia no figuren en el Diccionario. La mayor parte de estas voces son simples derivados de elementos latinos i griegos. En materia de voces propiamente ameri-
canas las Papeletas no dan mucho mas que el folleto de los Neolojismos i Americanismos.
Cito: Palma papeletas, con indicacion de la pájina.
Páj. 80. § 87 A.
El primer libro sobre lenguaje de Venezuela lleva el título Apuntaciones para la crítica sobre el lenguaje maracaibero por J(osé) D. M(edrano.) Maracaibo 1883. El modesto libro de 68 pájinas, escrito desde el punto de vista del profesor i literato que critica los "vicios de lenguaje" trae un número considerable de noticias curiosas sobre el lenguaje rejional de Venezuela. El número de palabras indias mencionadas es mui escaso, Nos interesa: (p. 40) guazábara o mas bien guazabarítas = la pelusa áspera de las tunas i otros vejetales; (p. 44.) jagüei - estanque cavado en el campo para recojer aguas pluviales; (p. 50) ñapa - adelantada, añadidura.
Páj. 81. § 89. Nota 2.
Hai otro libro acerca del lenguaje del Sur de la República del Brasil: Vocabulario Sul Río-Grandense pelo Dr. J. Romaguera Corrêa. 1898. Echeñique irmão, editores. Pelotas-Porto Alegre.—El libro, bastante bien hecho, contiene mas de 200 pájinas de palabras particulares de la rejion, con definiciones claras, sin inútil charla literaria i con indicaciones etimolójicas, en jeneral razonables. El autor conoce i cita a menudo la literatura lexicográfica americana, sobre todo para sus etimolojías. Cito: Rio Grande, Romaguera Correa, con indicacion de la pajina.
Páj. 87. § 94 A.
El mismo autor ha escrito otra obra: El Castellano en América, por Antonio Batres Jáuregui (siguen catorce renglones con títulos) Guatemala. Imprenta de la República, 1904. (286 pájs) Por desgracia el libro no cumple con lo que promete su
título. En el primer capitulo, da con muchas palabras encomiásticas una especie de bibliografía.
Parece, sin embargo, que el autor no conoce todos los libros que cita. Mis Ensayos filolójicos americanos que nada tienen que ver ahí i que aparecen en pájina 22, serán simplemente copiados de la Bibliografía mucho mas sistemática de Echeverria Reyes, cuyas Voces usadas en Chile sin embargo no aparecen en la lista de Batres, a no ser que se refiera a él en la páj. 13 "La obra (léase: las obras) de Zorobabel Rodriguez, de la Barra i de Reyes son, si vale la frase, una autopsia de la lengua."
Los demas de los 20 capítulos segun los títulos parecen tratar un gran número de fenómenos interesantes; (II. Vicios de locucion; IV. morfolojía américo-hispana; V. del pronombre en la América latina; VI. del verbo; X. construcciones viciosas; XII. voces i frases censurables; XVIII. los diccionarios, etc. Pero el autor no da mas que un conjunto confuso de lo que ha leido en otros libros, sin órden ni sistema fijo. Mucho lugar ocupan cuestiones tan decantadas como el famoso cuyo mal empleado i otros "vicios," a que no enseñan nada respecto a las particularidades del lenguaje de América. El filólogo europeo que buscara lo que el título del libro promete se veria defraudado en sus esperanzas.
Páj 89. § 97 A.
Sólo en el año de 1909, cuando mi manuscrito del Diccionario ya estaba casi concluido. he podido obtener por la amabilidad del Sr. Mariano Poncela de Méjico, un ejemplar del libro de Macías, cuyo título completo es: Diccionario Cubano, etimológico, crítico, razonado y comprensivo: I, de las dicciones del lenguaje de Cuba contenidas en el Diccionario Provincial de voces cubanas del eminente geógrafo y lexicografista Estéban Pichardo; II, de los términos del nomenclator geográfico cubano insertos en el Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de la isla de Cuba del distinguido historiador Jacobo de la Pezuela; III, de los extensos y eruditos Vocabularios, que formó el ilustre sabio Antonio Bachiller y Moráles, registrando los historiadores primitivos y cuantos autores han escrito sobre las
Antillas, con el objeto de complementar su famosa obra intitulada Cuba Primitiva; IV, de las novísimas enseñanzas contenidas en las magistrales producciones del esclarecido genio Juan Ignacio de Armas, y, con especialidad, las consignadas, en sus monumentales Orígenes del Lenguaje Criollo; Este librito de apénas cien pájinas trata principalmente del oríjen de unos cuantos provincionalismos americanos que se derivan del mejicano quechua i otras lenguas americanas, pero tambien del vascuence, árabe, latin, griego (!), de términos de marina i de arcaismos españoles. La ciencia del autor es mucho mas aparente que efectiva, de modo que para los que no son filólogos, el libro es peligroso. El que lo lea con suficiente criterio podrá encontrar en él algunas noticias interesantes. [R. L.]. V, de las ilustraciones tomadas de los mas reputados Diccionarios, españoles y extranjeros, literarios y científicos, enciclopédicos y especiales; VI, de los estractos sacados de las obras y publicaciones de los escritores cubanos, americanos y americanistas de las épocas pasadas, y muy particularmente del periodo contemporáneo, y de las eminencias de la Federacion Mejicana; y VII, de los aumentos, intercalaciones, reformas, comentarios, censuras y estudios filológicos de José Miguel Macías. (Siguen cinco renglones de títulos.) Veracruz - 1885. Reimpreso en Coatepec, Tip. de Antonio M. Rebolledo. 1888.—El libro comprende unas cuantas dedicatorias i un Prefacio (pájs. I a LIV.) Lista de los Sres. suscritores (2 pájs. sin numeracion) i el Diccionario en 1264 pájinas a dos columnas. i, de consiguiente, es el libro mas voluminoso de la lexicografía americana.
Con mucho la mayor parte de los artículos se refieren realmente a voces i asuntos americanos i en especial cubanos, no obstante cierta verbosidad, hinchazon i pedantería que ya se pueden presumir segun el título, el libro contiene muchísimas noticias interesantes, i citas de escritores desde el tiempo del descubrimiento hasta los contemporáneos, desgraciadamente sin indicaciones exactas de las pájinas citadas. Los artículos completos contienen el significado fundamental; significados metafóricos; variantes; sinónimos; crítica; etimolojía i derivados.
Desgraciadamente los conocimientos filolójicos i el criterio
lingüístico del autor tienen mucho parecido con los del Sr. Calcaño i a veces aun del Sr. Barberena. Pero el lector crítico puede encontrar muchas noticias útiles en el voluminoso compendio. Habiéndome llegado el libro sólo a última hora e incompleto, no he añadido las referencias correspondientes en el Suplemento II. Talvez en la continuacion de mi libro tenga oportunidad para estractar lo necesario. Lo citaré: Macías, con indicacion de la pájina.
Páj. 90, § 98 A.
A estas noticias tengo que agregar algunas observaciones motivadas por el interesante, pero un tanto fantástico artículo publicado por el doctor Leo Wiener, profesor de la Universidad de Harvard (Cambridge Mass.) en la Zeitschrift für Romanische Philologie, herausgegeben von doctor Gustav Gröber' Band XXXIII, 1909, páj. 513 a 535, bajo el título Pseudo-Karaibisches. (Voces seudo-caraibes).
El autor trata en el primer capítulo de voces románicas que han sido apuntadas por diversos autores como pertenecientes a dialectos del caraibe i del aruac, a causa del disfraz que han sufrido por la pronunciacion india. Ellas son de la misma especie que las palabras cochi, manco, mansun, cahuellu, huaca, i otras aceptadas por los indios mapuches i de las cuales algunas han sido citadas equivocadamente como etimolojías para palabras vulgares chilenas (cp. los números 253, cochi; 139 nota, arestin; 341 i Supl. II, chancho; 815, manco; 816, manchu; 168, cimarra i cimarron, que Wiener todavía considera como "enigmático" i otros.)
Para la historia de estas palabras deben compararse ahora tambien las mui interesantes trasformaciones que sufren voces inglesas en Nuevo Méjico (Studies in New Mexican Spanish by Aurelio M. Espinosa, en la Revue de Dialectologie Romane, I, números 2 a 4. Bruxelles 1909). No entraré aquí en los detalles, porque estas voces no son de interes directo para mi asunto.
El segundo capítulo trata de las denominaciones del pecari
(ingles peccary, cast. baquira, capivara, zaino, etc.) Nos interesan sólo el capítulo tercero "el maguey" i el cuarto "la canoa". Wiener supone que el nombre maguey es debido a una serie de errores de escritura i lectura; alguien habria escrito en vez de aloe, allaguey, i esto su habria descifrado como maguey. De la misma especie es la etimolojía de canoa, que seria mal leido por la palabra latina scapha en la primera carta de Cristóbal Colon.
No pongo en duda que unas cuantas de las formas que autores del siglo XVII i mas modernos han encontrado en dialectos caraibes i otros, pueden ser la voz ya castellanizada canoa aprendida por los indios en boca de los españoles. Tampoco es dudoso que muchas palabras de plantas i animales americanos que se encuentran en libros de naturalistas, no son debidas sino a errores, erratas e interpretaciones erróneas. ¡Cuánto no me han dado que hacer los supuestos nombres vulgares de la lista de Gay, que por esta razon he tratado tan estensamente, para eliminar en adelante lo evidentemente falso i seudo-castellano. Aun admito que haya verdaderas mistificaciones, aunque ellas probablemente no se deben a mala fé, por ejemplo, en unos cuantos nombres que Molina sacó simplemente de Febrés i despues presentó como voces chilenas.
Aun mas; aisladamente seria posible que en la época contemporánea, un nombre, debido a un error, se vulgarizara por la enseñanza de la escuela. Pero de aquí hasta la imposicion de maguei i canoa al lenguaje vulgar de millares i hoi millones de hispano-americanos, hai un largo trecho. ¿Cómo se imajina el doctor Wiener que el nombre canoa, si hubiera sido importado a América como denominacion errónea por alguno de los conquistadores de las remesas posteriores, habria encontrado aceptacion entre los que vivian en Cuba o Santo Domingo desde muchos años? Ellos se habrian reido de la "chapetonada" del recien llegado campatriota que, al ver la primera embarcacion india, hubiera esclamado: "¡Ah, éstas son las naves que llaman canoas! si los indios del lugar i los colonos antiguos hubieran ignorado absolutamente tal denominacion. Lo mismo se puede decir respecto a maguei; i esto sin mencionar
unas cuantas alteraciones fonéticas imposibles que necesita el doctor Wiener para apoyar sus tésis fantásticas. Por un articulo del último número de la Revue de Dialectologie Romane, arriba citada, veo que tambien mi amigo el doctor Oscar Nobiling, de San Paulo (Brasil) protesta contra estas i otras etimolojías del doctor Wiener. Véase por la historia de la voz canoa el articulo de Cuervo en Romania XXIX, que no deja lugar a duda sobre el oríjen americano.
No menos estraño es lo que dice el señor Wiener respecto a la etimolojía de pulque. Segun él, se hubieran llamado pulperos ciertos vendedores porque vendian "la pulpa i estractos frescos de ciertos frutos". ¿Cuáles son esas frutas cuya pulpa se hubiera vendido con tanta frecuencia? No conozco ninguna que entrara siquiera en cuestion. ¡I del nombre de los pulperos se hubiera en Méjico sacado la denominacion pulque para el liquido sacado del maguei!
Mas vale confesar que todavía no conocemos ni el oríjen de la voz pulque, ni la del pulpero; ni sabemos qué relaciones hai entre pulque i pulcre, o pulchre, como escriben otros autores. Cp. Ramos 419.
Páj. 100. § 111 A
Contamos desde hace poco con una obra moderna en que cualquiera que se interese por la lengua de los aboríjenes de Chile puede con poca costo i trabajo estudiarla. Es la "Gramática Araucana compuesta por Frai Félix José de Augusta, Misionero Apostólico Capuchino de la Provincia de Baviera. Valdivia, Imprenta Central, J. Lampert 1903 (XVI + 408 pájs).
Esta obra hace supérfluas todas las gramáticas antiguas, i es en todo sentido una obra majistral. Fundada en conocimientos completos i profundos, adquiridos durante unos siete años de residencia entre los mapuches, escrita por un clérigo aleman dotado de una cultura científica verdaderamente moderna, la obra es la mejor gramática teórica i práctica a la vez que conozco entre las de lenguas indíjenas americanas. Numerosos ejemplos con traduccion castellana que acompañan las reglas metódicamente espuestas hacen fácil el estudio. Destinado el libro a la enseñanza práctica, no contiene aparato crítico ni
notas históricas sobre la evolucion, en jeneral, que ha tomado la lengua en los tres siglos de su vida conocida i en sus variaciones dialectales por todo el estenso territorio de la República desde Coquimbo i Santiago hasta Chiloé. Una esposicion que siguiera meramente los puntos de vista lingüísticos seria talvez mas preciosa para el filólogo, pero no se entenderia fácilmente si no existiera una obra didáctica tan completa como la del benemérito misionero aleman. Segun noticias privadas sabemos que Frai Félix José publicará en breve una serie de Cuentos Araucanos que completarán los que yo he publicado i serán de gran valor para la etnolojía.
Es de esperar que tarde o temprano el mismo autor nos dé tambien un nuevo gran diccionario, en el que esperamos ver dilucidadas las muchas dudas i vacíos que dejan las obras de Febrés i Havestadt, vacíos que nadie ha lamentado tantas veces como el autor de este libro.
Frai Félix José, ántes de emprender su trabajo, se puso de acuerdo conmigo acerca de la trascripcion fonética que difiere poco de la mia. Al final del libro se encuentran dos pequeños diccionarios que bastan para la lectura del libro.
Suplemento a los autores citados
Pájs. 102 i sig.
Amunategui, Cabildo. = El Cabildo de Santiago desde 1573 hasta 1581 por Miguel Luis Amunátegui. Edicion oficial. Tres tomos. Santiago 1890 - 1891.
Aimard. = El Araucano. Costumbres de los indios. Novela de M. Gustavo Aimard, traducido por Máximo Lira. Santiago, 1865.
Albert. = Federico Albert: Las dunas... del centro de Chile (con listas de plantas) Anales de la Univ. de Stgo. t. 107 pájs. 440 a 614 i 643 a 689.
Avila. = Manual para la Policía de Seguridad (No sé el título exacto del librito porque falta en mi ejemplar) por el Comisario Guillermo Avila Money. Anexo N.° 2: Clave de los Criminales (pájs. 107 a 111). (Pequeño diccionario de la jerga de los criminales; coba. cp. Introduccion páj. 21.)
Cañas, papa. = La papa, investigacion sobre su oríjen, sus cultivos i las enfermedades i pestes que la atacan en Chile por Alejandro Cañas Pinochet. Santiago. Impreso aparte de "Actes de la Société Scientifique du Chili, tome XI. 1901, 2me livraison.
Cañas, Ultramaule. = Escenas de la Vida Agrícola en Ultra-Maule. (Estilo campestre). Santiago, Imprenta Cervantes, 1903. (Son poesías en dialecto vulgar chileno.)
Cañas, Colchagua. = Estudios lingüísticos (El dialecto colchagüino) ¡Cuánto puede la porfía! Poemita dramático escrito en aquel dialecto por A. Cañas Pinochet. Santiago de Chile. Imprenta Universitaria. 1907. (con una introduccion sobre el dialecto de Colchagua.)
Dicc. Aut. = Diccionario de Autoridades. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Edicion en seis tomos. Madrid 1726-1739.
Ercilla. = La Araucana de don Alonso de Ercilla i Zúñiga edicion para uso de los chilenos... por Abraham König. Santiago. Imprenta Cervantes. 1888.
Figueroa. = Vocabulario etimolójico de nombres chilenos por Julio Figueroa G. Santiago 1903. Véase Supl. III. p. 916.
Hernandez = Diccionario chileno-hispano, compuesto por el R. P. Misionero Andres Febrés, enriquecido de voces i mejorado por el R. P. Misionero Frai Antonio Hernandez i Calzada. Edicion hecha... bajo la inspeccion del R. P. Misionero Frai Miguel Anjel Astraldí. Santiago. 1846. (véase § 111).
Macías. = Diccionario cubano, etimolójico, crítico, razonado... por José Miguel Macías. Veracruz 1885. Reimpreso en Coatepec 1888. (véase § 97 A en el Supl. III. p. 919.)
Palma, papeletas. = Dos mil setecientas voces que hacen falta en el Diccionario. Papeletas lexicográficas por Ricardo Palma. Lima 1903. (véase § 82 A en el Supl. III. p. 917.)
Philippi, Bot. = Elementos de Botánica para el uso de los Estudiantes de Medicina i Farmacia en Chile, por R. A. Philippi. Santiago 1869.
Reed, catálogo. = Catálogo de las aves chilenas por Edwin C. Reed. Anales de la Universidad, tomo 93, pájs. 197 a 213.
Reed, catálogo, peces. = Catálogo de los peces chilenos, por Edwin C. Reed. Anales de la Universidad, tomo 98, pájs. 653-673.
Vásquez. = Voces de mi tierra, por Pedro N. Vasquez Ciudad. Artículo publicado en El Chileno, diario de Santiago, el 30 de Mayo de 1902 (Año XXI, número 5658) Véase § 76.
Suplemento a las abreviaturas
Páj. 115.
burl.—burlesco, término jocoso o festivo.
dep.—departamento.
met. o metaf.—metafóricamente.
refl.—reflejo, reflexivo.
FÉ DE ERRATAS
|
|- style="text-decoration:underline"
|Pájina||línea Las líneas se han contado con la medida incluyendo los renglones en blanco.
||léase
|-
|8||33||que pude consultar
|-
|10||22||chilena. Tampoco
|-
|12||25||Eso sí,
|-
|13||5||En esto es difícil,
|-
|13||29||jeneral, se basa en la
|-
|15||10||existia la lengua
|-
|15||14||fonética termina en cierto modo
|-
|19||17||el número de palabras técnicas
|-
|19||29||segun que la instalacion
|-
|23||10||evidentemente violentaba la lengua
|-
|28||25||i estoi seguro que ellos se usan
|-
|28||30||largo i será ingrato
|-
|30||9||i que no sean
|-
|31||2||entre el público
|-
|31||12||palabra por medio de muchas citas
|-
|31||33||indicar con toda precision
|-
|32||5||quiera saber
|-
|32||6||que se tome el trabajo
|-
|34||ult.||especialmente las de los ferrocarriles
|-
|37||4||inclinacion a alterar
|-
|37||5||chilenos, sólo que en unos
|-
|38||15||se presupongan cambios
|-
|39||17||no conozcan el jénero
|-
|39||19||causas por qué
|-
|40||11||qué provecho podria sacar
|-
|48||32||Lengua castellana de Zerolo
|-
|51||23||Chiloé, ha seguido siendo esencialmente
|-
|52||31||no sepa casi nada
|-
|51|| ||El número de la pájina está equivocado
|-
|53||9||indios en cambio de la mitad
|-
|53||25||Se han conservado muchos arcaísmos
|-
|53||32||chilotes se hicieron
|-
|53||36||aprovecharme de varias
|-
|54||17||tiempos de la colonia
|-
|55||32||nunca meros diminutivos
|-
|59||2||i que a menudo espliquen
|-
|63||5||la obra sigue siendo por ahora
|-
|69||35||Así se comprende que algunas voces
|-
|7O||4||muestras, han de ser
|-
|71||30||entresacadas de las obras
|-
|74||35||no sólo está el grandioso
|-
|75||4||ya citado artículo
|-
|75||7||su fondo parte
|-
|75||11||de un dia para otro
|-
|80||5||correcciones a la Academia
|-
|81||8||coleccionarlas
|-
|85||17||todo lo ataca
|-
|85||18||quichés, aun
|-
|86||9||esplicarlos
|-
|86||16||las cuales eran casi desconocidas
|-
|88||17||que el autor agregue
|-
|88||19||aclare con ejemplos
|-
|91||últ.||La s i z largas, signos fonéticos, están mal impresos.
|-
|92||5||es a este respecto
|-
|93||24||tendencia a suprimir
|-
|94||9||Por eso aparecen
|-
|95||8||ortográficas con una que dijera
|-
|98||3||en España ni en Chile
|-
|99||16||completo dentro del siglo siguiente
|-
|101||2||dorso-velar sonora
|-
|101||27||el mismo sonido que en castellano
|-
|102||22||sirven para dar
|-
|102||24||autor. No
|-
|117||6||fin de una acepcion.
|
PUBLICACION PRIVADA DEL AUTOR
ANEXO SEGUNDO AL
Diccionario Etimolójico de Voces Chilenas derivadas de lenguas indíjenas americanas | grande
Juicio de «La Revista Católica»
Periódico quincenario publicado bajo la direccion del clero de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, 4 de Noviembre de 1905, pájs. 633 a 636.
Doi en las pájinas que siguen un estracto de los párrafos mas importantes de esta crítica anónima, agregando algunas observaciones mias en notas al pié. Respecto al autor, véase tambien el § 77 A en el Suplemento III de mi libro (páj. 915).
Bibliografia
"Siempre hemos tenido un alto concepto de la ciencia lingüística i filolójica, como que es el estudio de uno de los dones mas grandes que el Criador ha otorgado a su criatura, cual es el lenguaje, i estudio, al mismo tiempo, del pensamiento humano en todas sus manifestaciones por medio de la palabra hablada i de la escrita. Por esta razon hemos creido i creemos que
todo el que se dedique al estudio del lenguaje tiene la noble mision de encauzarlo en las leyes de la gramática, desbastándolo, puliéndolo i limpiándolo segun las exijencias de la civilizacion i de la simple educacion. Si así no fuera, la ciencia del lenguaje no seria ciencia sino mero inventario de palabras, desde la que estropea con su mala pronunciación el último patan, hasta las que profieren con cínica desvergüenza el borracho en la taberna i el frecuentador de burdeles. Esta definicion del estudio del lenguaje (digamos de la lingüística) es tan correcta como si se dijera que la botánica tiene por objeto producir hermosas flores, peras dulces i papas grandes. La confusion entre retórica i lingüística es a lo ménos falta tan grave como si se declarara que horticultura i botánica son una misma cosa. La mala pronunciación del último patan puede tener para la lingüística el mismo interes que un cultivo de bacilos de la peste bubónica para la biolojía i medicina. Un frio apunte o catálogo de esta naturaleza, formado sin criterio alguno lingüístico i, ántes por el contrario, despreciando todo criterio, no es ciencia, ni es arte, ni es nada: Para decidir si el crítico o el criticado posee mas criterio lingüístico se puede esperar el fallo de jueces imparciales i competentes. será a lo sumo un inventario de voces, que bien puede ser hecho por un simple escribiente o por un alumno de escuela primaria.
"Duro será quizas para algunos este juicio, pero es el que nos hemos formado al leer desapasionadamente i por entero la obra del doctor Lenz." [Siguen algunas otras calumnias i ofensas gratuitas.]
"Sin duda que lo primero que debe exijirse a un profesor de castellano la un tratadista de chilenismos, es que sepa el castellano; si no lo sabe bien, no podrá enseñarlo como es debido i en muchos casos se pondrá sencillamente en ridículo. Así le pasa al Dr Lenz." Si yo fuera profesor de estilo o de retórica podria tener razon el crítico; pero nadie negará que pan hacer estudios filolójicos no es indispensable siquiera hablar i escribir la lengua correspondiente. Si no fuera así [En seguida el crítico da como ejemplos ocho frases de mi libro (naturalmente sin citar las pájinas en que se encuentran). En algunas de ellas se trata en efecto de descuidos que son fáciles de correjir, pero otras son meras erratas como p. ej. No pude averiguarse por no pude averiguar.
Despues de esto pasa mi censor a probar que desconozco "la propiedad de los términos."]
"Usa, sin señal alguna de provincialismo, de voces que nunca han sido castizas, como acápite, papa (por bulbo), corriones, tranques, entretencion, mujerero, leso, pastear, azulejo (adjetivo), dialéctico por dialectal... Casi no vale la pena hablar de la mayor parte de estas palabras. Acápite, pastear, dialéctico, entretencion, son palabras que usan muchos autores americanos i españoles, no obstante la crítica de ciertos profesores i literatos; azulejo (no sé dónde usé la palabra) estará copiado de algun libro de botánica; mujerero (por mujeriego), leso (tonto, lelo) i tranque, (dique de represa, represa de agua) serán verdaderos chilenismos, i son de los que cualquiera en este pais (menos los "academizantes") dice i escribe sin escrúpulo. Corrion, la única de estas palabras que no es "literaria", la doi espresamente entre comillas en la definicion de la chalala (páj. 241) como denominacion vulgar, pues los literatos no usan chalalas. Respecto a papa véase mi articulo, páj. 557.
Sigue la crítica: "Confunde frecuentemente la forma debe ser con debe de ser, que es mui distinta, Sí, las confundo, señor crítico, como lo hacen todos los americanos i españoles, con escepcion de algunos literatos quisquillosos. La llamada confusion está autorizada hasta por autores clásicos. el verbo estilar con destilar, de etimolojía i significado enteramente diversos; Ha de ser errata; no sé dónde se encuentra la palabra. escribe junto demas cuando deberia ser aparte; Como no sé a qué pasaje del libro se refiere, no puedo decir si es errata o alguno de los casos dudosos de ortografía. pone h al sustantivo ortiga i se la quita a la interjeccion ¡hola! concuerda a cualquier con bolas, etc., etc. Estas tres últimas ortografías se encontrarán probablemente en citas. Febrés construye a menudo cualquier con un sustantivo en plural. ¿Es posible que pueda desbarrar mas todo un profesor de castellano, traido espresamente
dónde quedaria la filolojía comparada, para no hablar de la ejiptolojía i otros ramos parecidos. Si no creyera hacer un servicio al pais donde resido ¡al cual sirvo desde veinte años, habria escrito mi libro en aleman. Lectores intelijentes no le habrian faltado. No he presumido nunca de "hablista"; pero el reprobarme erratas que saltan a la vista no es, que digamos, procedimiento mui honroso para una polémica. En el libro del señor Roman tambien abundan erratas i errores, aun fuera del medio ciento que se corrijen en la fé de erratas. Las imprentas en Chile no trabajan con el mismo cuidado que en Alemania o Francia.
(ya se ve que de Alemania) para enseñar el castellano en ésta bendita tierra? Fui contratado como profesor de frances e ingles, i durante unos cuatro años he hecho las clases de lingüística castellana sin recibir sueldo. En 1902 en una renovacion de contrato se me dió nombramiento por este ramo, en vez del ingles. Mi tarea no es enseñar el uso de la lengua castellana sino el estudio científico de la misma.
Pero, ¿siquiera el fondo de la obrea será digno de su autor? Mucha erudicion hallamos en ella, mucha ,lectura; Por eso dice el crítico que un simple escribiente o alumno de escuela primaria habría podido escribir ese frío apunte (1). pero nada que distinga al especialista en lenguas americanas, a pesar de ser eso precisamente lo que se anuncia en la portada i en la introduccion de la obrea. Fuera de la esplicacion del arjentinismo vidalita, del araucano huinca i de alguna otra voz, puede decirse que no hai en todo este tomo nada que ya no esté en los autores que anteriormente han tratado de estas materias, i con la desventaja, para el señor Lenz, de que los demas han empleado un lenguaje mas conecto i elegante i dándonos por lo jeneral las voces correspondientes en castellano, que es para nosotros lo mas interesante en este jénero de estudios. Porque, a la verdad, ¿de qué nos serviria conocer un provincialismo, hacer anatomía de sus sílabas, araucanas, quichuas, o guaraníes, si no sabemos a qué voz española corresponde?..." [Así sigue el crítico confundiendo la enseñanza de la gramática i del estilo españoles, con la inverstigacion lingüística i etnolójica que naturalmente no se ha escrito para niños chicos, ni para maestros de escuela que sólo enseñan ortografía castellana a los "penecas", ni siquiera para un maestre-escuela, sicut exemplum docet. Concluye el párrafo;]
"Hasta ahora todos habíamos creido que la enseñanza de la gramática era para habla i escribir correctamente, como la jente educada; pero ahora el Dr. Lenz nos dice que estábamos profundamente equivocados i que la gramática, por lo ménos en Chile, es para hablar i escribir "a lengua huasa".Verdad es que he sido el primero que ha dado a conocer a los hombres de ciencia las particularidades del lenguaje vulgar de Chile. Los ro- I el Con-
sejo de Instruccion i el Ministro de Instrucción se quedan mui tranquilos.Felizmente el honorable Consejo de Instruccion Pública i el Ministro del ramo han tenido mejor criterio que el autor de esas confusiones. En cambio ciertos honorables señores senadores, pertenecientes al partido clerical, han pedido en Enero de 1909 i 1910 mi destitución como profesor del Instituto Pedagójico por incompetente. No voi a repetir aquí con qué bromas baratas i espresiones no mui suaves trataron de convencer a sus colegas del absurdo de que un aleman enseñe lingüística, aun la aplicada al castellano, a los futuros profesores de los liceos chilenos.
"Vengamos ahora a la parte mas divertida de la obra. Dejando a un lado los innumerables términos obscenos, que segun el Dr. Lenz son una ganancia para la ciencia i han hecho mal los autores que no los han incluido en sus vocabularios, i muchos de los cuales no son voces especiales ni acepciones de ellas, sino simples aplicaciones de las que suelen hacer en su buen humor nuestros rotos; dejando a un lado estos términos i las muchas acepciones falsas que de ellos se dan, No dudo de que el crítico conozca estas palabras mejor que yo i que haya posiblemente algunos errores en mis apuntes, pues pocos son los términos de esta clase que yo mismo haya oido en boca de los rotos; la mayor parte de ellos me fueron comunicados por mis colaboradores chilenos que son todos personas respetables. Con respecto a la real importancia etnolójica de estos términos véase la crítica de mi libro escrita por el profesor Zauner de la Universidad de Viena en Behaghel i Neumann, Literaturblatt für germ. u. rom. Philologie 1908 páj. 26 a 28. Cp. tb. Palma, papeletas, páj. VII. no
manistas europeos conocen mis Chilenische Studien (en Phonetische Studien ed. Vietor. tomo V i VI).
En castellano hasta hoi no ue publicado casi nada sobre esta materia. En cambio he enseñado a algunos jóvenes chilenos que no necesitan avergonzarse de su lenguaje vulgar, que el cultivo poético del dialecto patrio es un título de gloria entre las naciones mas adelantadas del mundo. Fué una gran satisfacción para mi que poetas de talento como el jóven Antonio Orrego Baros, para solo nombrar al primero, me dedicaran sus primeras poesías escritas en lenguaje vulgar chilero. Pero nunca he fomentado entre mis alumnos la tendencia de mezclar el lenguaje vulgar con la lengua literaria castellana, aunque estoi léjos de recomendar el supuesto "casticismo académico" por el cual aboga el señor Roman. Creo no hacer mal servicio a Chile si continúo, en la Sociedad de Folklore chileno recien fundada por mí, enseñando a los chilenos el estudio del alma popular chilena en todas sus manifestaciones.
queremos fijarnos sino en la ignorancia con que están tratados muchos de los llamados chilenismos, i si nó, juzguen los lectores. Alicurco está derivado del quichua (por los cabellos se entiende), cuando la simple malicia natural, la cita que se aduce de don Daniel Barros i la analojía con otras voces de nuestro pueblo (asosiégate, abarbechar), están diciendo claramente que procede del nombre propio Licurgo alicurco. Doi la etimolojía solo como posible en ciertas condiciones. Véase N.° 17 i la nota del Suplemento II. Por lo demas la existencia de la voz "castellana" licurgo que se me habia escapado porque Ortúzar 198 da la palabra como chilenismo, no esplica ni el cambio de g en c, ni la a inicial. El crítico no se ha fijado en que el prefijo a se encuentra solo en verbos i participios, pero no en adjetivos..—Arcuviña; no lo conoce ni atinó con su etimolojía, que son las voces araucanas anca (cuerpo humano) i huiñan (estirarse) ancuviña, Véase Supl. II 32..—Cancho escribe por cancheo cancho, Véase Supl. II 129..—En clonqui clonqui. Supongo que la falta que encontró el crítico es la cita literal de Febrés entre comillas: concùll: "sepa cavallo hierba". Si, señor crítico, así escribió Febrés, que era sin embargo un clérigo mui docto i concienzudo. Si se compara el artículo del señor Roman (clonqui, m. El nombre castizo en arzolla, f.) con el mio, se ve mui bien en qué se distingue el modo de escribir del crítico i del criticado. i en condor condor. Es electivo que se me escapó un error respecto al valor de a moneda chilena. Véase Supl. II 224. hai varios errores.—Cuspe i cuspar hacen reir a cualquier chileno, porque las definiciones... tiran, pero no apuntan, cuspe i cuspar eran incompletos, pera segun testimonio de otros chilenos, no eran falsos. El mismo Roman s. v. cuspetear confiesa que "algunos" (naturalmente, niños chilenos que no han consultado al señor Roman) confunden el cuspe con la perinola. i así mismo chamanto, timbal (confundido con pesa) i patacones en el artículo Lauca chamanto. Diga el crítico dónde está la falta, para poder discutir el asunto. No sé en qué parte está la confusion entre timbal i pesa (ámbas no son palabras de oríjen indio): es posible que yo o mi informante nos hayamos equivocado; es posible tb. que se equivoque el crítico; como cuando niega que el herpes tonsurans se llama a veces patacon..—Chuchi da grima, porque ninguna de las cuatro acepciones que le pone da la verdadera nocion del vocablo .—Churin (así, cuando todo chileno dice churrin) es
chuchi. Dos de los significados están tomados de las fuentes que cito, los otros dos los tengo de fuente oral localizada que estimo segura.incompleto churin está citado de Gay. Es efectivo que se pronuncia churrin, véase Supl. II 484 i 485..—Huiña (en Chile dice el pueblo huina o juina) es el castellano fuina, derivado del frances, i nó "evidentemente mapuche", como dice con toda suficiencia el autor huiña. Se equivoca el crítico. 1. Se dice huiña; así o güiña escriben todos los autores que cito. 2. el castellano fuina (que si fuera popular en Chile se pronunciaria juina) no pudo fonéticamente pasar a huiña. 3. la fuina (Mustela foina) es un animal absolutamente diferente de la huiña (Felis pajeros i tigrina). Siendo estos últimos animales chilenos, i encontrándose el nombre en varios cronistas como denominacion chilena, creo "evidente" el oríjen mapuche..—Queso Chanco: no hai tal, sino queso de Chanco, o a lo sumo, queso (d)e Chanco, como pronuncia el pueblo. Se ve que el Dr. quiere estremar la pobre "lengua huasa"; así en otra parte dice canchibola por cancha (d)e bolas, que es pronunciación plebeya chanco como adjetivo lo doi con cita de Echeverria entre comillas, lo que indica que hai algo estraño i digo "es abreviado de queso de chanco", etc., véase N.° 340 i Supl. II 340. No hai, pues, lugar a las bromas del crítico. En cuanto cancha de bolas (N.° 128) doi espresamente canchibola como pronunciacion vulgar, y así lo he oido pronunciar, al lado de canchaebola i canchebola..—El verbo relauchear está escrito relauchar; por lo cual tendria que conjugarse; relaucho, relauchas, etc. cosa que jamas dice el pueblo.relauchar. Cree tb. que la forma mas corriente es relauchear; yo mismo doi a renglon seguido el sust. relaucheo. Pero tengo el infinitivo relauchar confirmado en mis apuntes por un lector chileno cuidadoso.
"En fin, no queremos cansar al lector como nos cansó a nosotros la obra del Dr. Lenz, que ojalá no prosiga con ella, porque hace un verdadero i funestísimo mal al país: estravía i corrompe la enseñanza del castellano, hace perder todo criterio lingüístico, nos desacredita aquí i en el estranjero, i, finalmente, malgasta los dineros de la nacion publicando a costa de ella estas obras, haciéndose comprar del Fisco quizas cuántos ejemplares ¿No se diria en "castellano" mas bien "quién sabe cuántos", señor crítico? Consulte Ud. a la Academia. i exijiendo que se le aumente el sueldo i se le reconozcan no sa-
bemos cuántos años de servicio por cada tomo o entrega de este famoso diccionario. El Diccionario por órden del Consejo de Instruccion Pública se está imprimiendo como anexo a los Anales de la Universidad en mil ejemplares, de los cuales quinientos son para la Universidad i quinientos para el autor. De mis ejemplares he remitido unos doscientos a mis amigos i relaciones científicas i a bibliotecas o instituciones que no reciben el reparto de los Anales. Se entregan al comercio de consiguiente solo unos trescientos ejemplares con autorizacion mia. De modo que el Fisco no ha comprado ni comprará ningun ejemplar. Segun mi contrato actual no tengo derecho a premios por obras científicas, i años de servicio no los tengo en Chile ni mas ni ménos que los veinte efectivos. Por lo demas ya no se reconocen años de servicio como premio en la enseñanza superior.. Concrétese, cuanto mas, a la fonética del castellano, que es su especialidad, pero no venga a echarnos a perder lo poco que nos queda de la lengua que tanto nos enseño, corrijió i purificó el filólogo verdadero i consumado gramático don Andres Bello. La crítica no lleva firma, pero se puede aplicar el adajio "ex ungue leonem". Sé que no soi el único a quien el señor Roman ha perseguido con su crítica virulenta: me encuentro en buena compañia con don Ricardo Palma i otros literatos de fama.
Que en un libro como el mio haya mucho que correjir i añadir, no lo sabe nadie mejor que yo, i lo prueban los Suplementos I i II.
No habria reproducido esta crítica de la Revista Católica, que no tiene ningun valor científico, si no tuviera yo interes en mostrar a mis amigos i al público científico que trabaja por el adelanto de la enseñanza pública, de parte de cierta jente que suele cubrir con un disfraz venerable el odio al estranjero i al progreso de la ciencia i de la instruccion del pueblo. Por supuesto que un diario político clerical ha reimpreso la crítica de la Revista Católica con algunas glosas amables.
Dr. Rodolfo Lenz.
Profesor del Instituto Pedagójico."
ANEXO
Juicios de la prensa científica sobre la primera mitad del Diccionario Etimolójico.
La España Moderna, 1.° de agosto de 1907. Año 19, tomo 224. pájs. 11 i 12.
Bibliografía sobre el Castellano de América
Sobre palabras de oríjen indíjena hai dos obras notables: Estudios Etimolójicos de las palabras de oríjen indíjena usadas en el lenguaje vulgar que se habla en Chile, por A. Cañas Pinochet. Santiago, 1902. Pero este trabajo es mui reducido e incompleto, si se compara con el Diccionario etimolójico de las voces chilenas derivadas de lenguas indíjenas americanas, por Rodolfo Lenz, cuya primera entrega de 448 pájinas, salió en Santiago, 1904-1905.
El Sr. Lenz es profesor del Instituto Pedagójico de Chile, verdadero lingüísta que está al tanto de cuanto se publica en Europa i sigue los métodos exactos de la ciencia moderna. Su Diccionario será el primero i único en su jénero. Cita los autores donde se halla cada voz, aunque por su mayor parte las ha ido él mismo a buscar entre las jentes del pueblo. En las etimolojías aduce las de otros, criticándolas, i añade la suya propia, que en jeneral es la verdadera. Cuando la Academia
Española trate de incluir en su Diccionario los vocablos americanos de oríjen indio, lo cual debe hacer cuanto a los comunes a toda la América por lo ménos i otros mui jeneralizados, el primer libro que habrá de consultar es el de Lenz, con lo que borrará muchas definiciones que da de los pocos incluidos hasta hoi, jeneralmente falsas, por haberse fiado de autores de menor cuantía.
Julio Cejador
Archiv für das Studium der neueren Sprachen und Literaturen Band 117, p. 240. (Archivo para "el estudio de las lenguas i literaturas modernas, tomo 117, páj. 240) Lenz, Rodolfo. Los elementos indios del Castellano de Chile...] (Traduccion.) "La primera entrega de esta importante publicacion abarca en unos 850 números las palabras desde achau hasta llauque, mas o ménos la mitad del material.
No pocos de estos números son estensas investigaciones sobre la historia de las palabras correspondientes, con abundancia de materiales presentados claramente en órden sistemático. Se abarcan en esta obra todas las esferas de la vida del lenguaje. La enseñanza de la historia de la civilizacion sigue una marcha paralela con la enseñanza lingüística: se puede decir que Lenz deduce en su estudio el resultado final de la lucha secular entre las nacionalidades española i araucana. No sin sorpresa vemos p. ej., que el chileno no ha recibido del español el arte del telar, sino del indio.
En una introduccion detallada (páj. 1 a 117) L. trata cuestiones cuyo alcance pasa mucho mas allá del lenguaje chileno: son argumentos de importancia fundamental para la ciencia (p. ej. la mezcla de idiomas,) la suerte del castellano en América en jeneral; presenta ademas una bibliografía crítica de la literatura acerca de los americanismos de la lengua castellana, etc. Los que solo se interesan por el castellano del viejo mundo, encontrarán tambien muchas enseñanzas en el libro de Lenz. Esta obra honra al autor tanto como a la Institucion en cuyos Anales se publica.
Dr. H. Morf,
Prof. de la Academia de Frankfurt,
ahora profesor en la Universidad de Berlin
Zentralolatt für Anthropologie, herausgeg. von G. Buschan. XI, 1906 p. 293. (Revista crítica de Antropolojía.) Esta obra laboriosa i digna de encomio se funda en materiales abundantes que se encuentran dispersos en una larga serie de obras la mayoria de las cuales apénas es accesible a la jeneralidad de los lectores europeos. (Véase la lista pájs. 102 a 115).
No solo comprende las voces chilenas de oríjen indijena en cuanto estén en uso hoi dia, sino tambien aquellas que se encuentran en los escritores nacionales desde el tiempo de la conquista.
Despues de una reseña crítica de la literatura correspondiente, en la cual tambien se toman en cuenta los demas paises hispano-americanos (p. ej. Centroamérica pájs. 82 a 88) el autor trata en la introduccion de una serie de cuestiones de fonética i de la dificultad que ofrece la trascripcion de los sonidos.
En cuanto a las etimolojías del Diccionario, para esplicar el oríjen de las voces indias se cita un número considerable de lenguas.
Aunque en el Norte naturalmente prevalece el quechua i el araucano (mapuche) en el sur, el autor por razones que espone p. 49 se dedica de preferencia a estas últimas.
El Diccionario se ocupa principalmente en el lenguaje del Centro i del Sur, incluyendo la isla de Chiloé.
En cuanto a detalles tengo que observar que la etimolojía de chocolate del mejicano xoco - atl [propuesta por Molina, nó por el autor (nota del Traductor)] es arbitraria e inexacta. Si bien es seguro que entra en la palabra el mejicano atl "agua, líquido," yo no sé esplicar el significado de chocol (chocolli.) En todo caso existe lingüísticamente una diferencia entre xoco - tl i chocol - li. Talvez no es mas que una corrupcion de cacau - atl "agua de cocoa". En cuanto a la variante caníbal por caribe ("antropófago")—que, dicho sea de paso, parece encontrarse por primera vez en los escritos del cardenal Bembo,— la fusion con can, lat. canis me parece poco probable. Es interesante la forma intermedia caríbal.
Dr. W. Lehnmann. Berlin El crítico es especialista en etnolojía centroamericana. | 2em
Literaturblatt für germanische und romanische Philologie 1908. N.° 1. p. 25 - 28 (Revista crítica para los estudios de filolojía jermánica i románica, 1908. núm. 1 pájs. 25 a 28).
(Traduccion.) Al Sr. R. Lenz ya le debemos una serie de estudios importantes acerca de la relacion que hai entre el castellano en América i las lenguas de los indíjenas. Ahora el autor ha reunido los resultados de largos años de estudios i los publica desde luego bajo la forma de un Diccionario de los elementos indios del Castellano de Chile.
Respecto al contenido material, es decir a la correccion de las etimolojías propuestas, no puedo presumir tener competencia suficiente para juzgarla, pero, ya que la mayoria de los romanistas probablemente se encuentran en la misma situacion, desearía junto con un breve resúmen del contenido de esta obra que tambien para los romanistas es de importancia, esponer algunas ideas jenerales. Sin embargo no puedo ocultar, que unas cuantas de las etimolojías propuestas ofrecen,—en cuanto se puede juzgar comparándolas unas con otras—ciertas dificultades fonéticas i semánticas.
Un estudio detallado de las relaciones fonéticas, tanto de las lenguas indíjenas como del castellano chileno talvez permitirian algunas objeciones; pero, como ya lo dije, esto excede los límites de mi competencia.
En una introduccion el autor espone los principios que lo han guiado en la composicion de su diccionario. Huelga decir que son en absoluto los principios modernos de la ciencia. Despues de las reseña crítica de los trabajos de sus predecesores, que casi sin escepcion han sido meros aficionados i no filólogos, Lenz da un resúmen interesante de las particularidades del castellano americano, el que, aparte de hechos ya conocidos, da una serie de noticias nuevas e interesantes sobre todo referentes a la lexicolojía. Se promete para la segunda parte de esta obra, una esposicion detallada.
El material reunido en el diccionaria está en su mayor parte comprobado por información personal del autor i, de consiguiente, es enteramente seguro i fidedigno.
Es de importancia la advertencia (p. 41) de que los que usan
el lenguaje presentado en el diccionario, lingüísticamente son "españoles;" no se trata de lenguaje "criollo." Por "criollo" (kreolisch) se entiende en lingüística un lenguaje formado mas o ménos con palabras europeas, pero estropeadas i combinadas con sintáxis imposible i medio indíjena por algun negro o indio. Criollas son frases que en la Frontera se oyen en boca de indios que chapurrean el castellano, como; "Nielai plata, no comprantu" ( = no hai plata, no comprando = no puedo comprar nada porque no tengo plata.) Criolla es la jerga de algunos chinos en Santiago i el Pidgin - English en los puertos del Celeste Imperio. [Nota del traductor].
De los resúmenes dados (páj. 32) se desprende que fuera de las voces oriundas de las Antillas, como maíz, tabaco, canoa, etc., que tambien han pasado a España i de allí han entrado en todas las lenguas civilizadas, solo pocas palabras tomadas de lenguas indíjenas se usan en toda la América (p. ej. papa, china, galpon.) Pero en jeneral cada república sudamericana tiene su fuente especial para los empréstitos lingüísticos; así Chile toma sus voces del mapuche. Un estudio de las influencias étnicas en el desarrollo de las lenguas lo promete el autor para la continuacion de su obra, i seguramente será mui interesante.
En efecto, el valor principal de la obra para los estudios románicos me parece consistir en el hecho de que en Chile podemos observar en sus comienzos un desarrollo que en época pasada, durante la romanizacion, tambien debe haberse verificado en Europa; pues el nacimiento de las lenguas románicas es, sin duda, debido a una influencia mutua. No solo las naciones no románicas han aceptado i alterado de diverso modo la lengua latina, sino que tambien los colonos romanos han sufrido con seguridad influencia de parte de los indíjenas.
Esta faz de la mezcla lingüística es la que podemos estudiar en el lenguaje de Chile. Sin embargo, por grande que sea la semejanza de los fenómenos fundamentales, tambien hai diferencias palmarias. Ante todo no se debe olvidar que en la Europa romanizada las condiciones de la naturaleza eran aproximadamente iguales, o al ménos poco diferentes, en tanto que en América los españoles se vieron de hecho frente a un mundo nuevo, con plantas i animales desconocidos; no alcanzaba el vocabulario que traian, habia que amoldarlo o—lo que sucedió
con mayor frecuencia—habia que ensancharlo aceptando para estas cosas nuevas los términos de las lenguas indíjenas. Así se esplica que mas de la mitad de las palabras de la primera entrega, que alcanza hasta la palabra llauque, sean voces que designan objetos de historia natural, es decir, plantas i animales.
Del mismo modo se comprende que tambien una serie de términos de la economia doméstica i de la cocina se hayan tomado de las lenguas indíjenas.
Prescindiendo de estas particularidades debidas a las relaciones naturales, encontramos comprobado un fenómeno que tambien podemos observar en Europa: la mayor parte de las voces adoptadas pertenecen a la esfera cultural, contándose entre los mas importantes los nombres de vestimentas i de utensilios.
Es notable el número de términos aceptados que se refieren a la alfarería i a la minería; su existencia tambien ha de esplicarse por las relaciones culturales.
En tercer lugar vienen por su número las palabras que se relacionan con los niños i la esfera sexual; ambos grupos pueden unirse bajo la denominacion de la influencia del elemento femenino.
Permítanseme aquí por via de digresion algunas observaciones jenerales referentes a la importancia de las voces de esta categoria.
Entre los conquistadores, al ménos en los primeros tiempos de la conquista, los soldados, es decir, los varones, formaban con mucho la mayoria, i se mezclaron poco a poco con las mujeres de la nacion subyugada. La diferencia entre estos dos elementos, por supuesto, se refleja visiblemente en el lenguaje mezclado. Esta observacion no es de ningun modo nueva. Ya en el siglo XVIII Sulzer, en su "Historia de la Dacia transalpina" (Viena 1781, p. 60) opina que la mezcla entre los romanos i los habitantes eslavos de la Dacia se habria operado mediante el matrimonio de los varones romanos con mujeres eslavas. Habiendo sido romanos los hombres, la nacion, no obstante la mezcla, conservó el nombre de Rumuny.
Como segunda prueba Sulzer considera el hecho de haberse perdido por completo i sustituido por voces eslavas las pa-
labras amare i amor; lo que probaria que los romanos declararan a las mujeres eslavas su amor, usando la lengua de ellas. Aun mas, llega a la conclusion final de que "la lengua valaca tal como la conocemos hoi dia (por desgracia solo insuficientemente) adornada de voces eslavas no debe su oríjen a ninguna otra causa sino al amor." La misma observacion un tanto grotesca, ha sido repetida por Roesler en sus "Estudios Rumanos" (Leipzig 1871, páj. 144,) aunque éste (no dudo que solo debido a alguna inadvertencia) no cita a su predecesor. A Lenz no se le escapó este fenómeno característico de la mezcla de idiomas. Dice, por ejemplo, en la páj. 18: "Las relaciones de los soldados del rei de España con los indios, i mas particularmente con las indias, les imponian numerosos términos de cocina i de vida doméstica e íntima." Véanse en el Diccionario los artículos china ( = "sirvienta," en lengua india; "mujer de clase baja," en chileno) i huahua ("nene, niño chico," es el término con que la madre india designa a sus hijos, miéntras el padre dice churi al hijo varon i usuri a la hija).
América tambien es el pais en que hasta hoi en ciertos casos varones i mujeres de una misma tribu hablan un lenguaje distinto, fenómeno que se esplica lo suficiente por la historia (guerra, robo de mujeres) i que nos muestra los dos elementos, por decirlo así, sin mezcla, separados. Indudablemente se podrá tambien en las lenguas neolatinas reconocer vestijios de la diferencia nacional entre hombres i mujeres, principalmente en las voces que se refieren a la esfera sexual. Supongo, por ejemplo, que así se esplique el hecho de que falta una denominacion pan-románica para "penis," a miéntras que "cunnus" existe en todas partes, con la única escepcion—i bien característica—del rumano que sustituyó la palabra eslava pijda (ignoro si falta tambien en el rético).
Seria seguramente tarea grata investigar este problema de la influencia femenina en la mezcla de idiomas.
Tambien en los detalles suministra Lenz muchas noticias importantes o interesantes para la lingüística románica. Así encontramos pormenores nuevos referentes a ciertos vocablos culturales que por el intermedio del castellano han sido traidos de América. Nos prueba, p. ej., que la etimolojía corriente
en nuestros diccionarios de chocolate (del mejicano choco + latl) es falsa; que cast. hamaca, frances hamac no se derivan del aleman hangmat (Körting), sino que son de oríjen americano, etc. Se rectifican unas cuantas etimolojías i acepciones del Diccionario de la Academia, el cual en jeneral queda bastante mal parado.
El Diccionario de Lenz es una obra sólida que merece plena confianza i compromete nuestra gratitud. Es indispensable para cualquiera que se ocupe en el estudio del castellano americano.
Dr. Adolfo Zauner,
Profesor de la Universidad de Viena.
› fuente original
{{línea|3em}}
{{c|Correcciones i adiciones al Prólogo i a la Introduccion, i Fé de erratas|asc}}
{{c|Páj. 24 § '''29 A'''.}}
Despues de entregar en Setiembre de 1905 a la circulacion privada <ref>Fuera de algunos ejemplares entregados a los libreros europeos Don ''Cárlos W. Hiersemann'', en Leipzig. i Don ''Victoriano Suárez'', en Madrid, no he entregado al comercio ningun ejemplar de la primera mitad.</ref> i al reparto oficial la primera mitad de este libro (pájs. 1 a 448) he recibido de varios amigos, casi todos ellos antiguos alumnos, listas de chilenismos i observaciones respecto a la parte publicada. Estas listas, junto con las palabras recojidas por mí mismo, me han servido para formar los suplementos I i II. Doi a todos mis colaboradores las mas sinceras gracias i les pido perdon por la omision que haya podido hacer de sus nombres o por no haber indicado en cada contribucion el nombre del autor. Pero no veia modo de remediarlo. Muchísimas veces, en efecto, las mismas palabras i observaciones me venian a la vez o sucesivamente de fuentes diferentes, i no podia indicarlas todas. Sólo en caso de palabras particularmente interesantes o en casos dudosos he agregado el nombre del autor en paréntesis. Enumero en órden alfabético, los nombres de las personas que me han ayudado con listas de cierta importancia, indicando la procedencia jeográfica principal i el carácter de sus colaboraciones.
Don ''Alberto Bahamondes'' (correcciones i voces del Ñuble).
Don ''A. Cárdenas'' (voces de Llanquihue i Chiloé).
Don ''Aníbal Celedon'' (correcciones i voces del Sur).
Don ''Alberto Contador'' (muchas palabras de Los Anjeles i de Copiapó).
Don ''Eliodoro Flores'' (observaciones i voces de Maule i Ñuble).
Don ''Maximiano Flores'' (voces de los Anjeles i de Santiago)
Don ''Ernesto Guzman'' (voces del Ñuble).
Don ''Benedicto A. Leon'' (voces de Curicó)
Don ''Raul Ramírez'' (muchas observaciones i voces de Santiago).
Don ''Julio Saavedra'' (numerosas correcciones para el Prólogo i la Introduccion).
Don ''Alejandro Venegas'' (muchas observaciones menores i numerosas voces de Melipilla, Valdivia, Chillan i Talca)
Don ''Mardoqueo Yañez'' (voces de Maule).
Particular gratitud debo tambien a mi amigo ''Víctor M. Chiappa'', por una larga lista de voces del Sur i observaciones nuevas sacadas de cronistas i libros de viajes. Finalmente debo a la inagotable benevolencia del señor ''José R. Cuervo'' unas cuantas observaciones de alto valor filolójico que, acompañadas de su nombre, aparecen en el testo (particularmente la voz ''tanda'') i en los suplementos ({{a|p. ej.}} {{a|s. v.}} 'matico').
Espero que todas las personas nombradas i otras mas sigan favoreciéndome con su ayuda para poder formar otros suplementos, que se publicarán en el segundo tomo de la obra con el índice estrictamente alfabético de todas las palabras tratadas.
Un Diccionario de la índole del presente sólo puede ser obra colectiva. Es inevitable que entre los centenares de voces i acepciones que aquí se publican por primera vez en letras de molde, haya errores i equivocaciones posibles i sobre todo que las indicaciones resulten incompletas. Espero que los críticos de mi obra no se contentarán en lo sucesivo con afirmaciones vagas (como lo hizo uno que me sé) sino que tendrán a bien fundarlas debidamente, espresando cuál es, i dónde se usa el significado cuya falta u omision me atribuyen.
{{c|Páj 49. § ''57.''}}
La escasez de datos del sur, especialmente de las provincias de Valdivia i Llanquihue de que sufria yo al comienzo del trabajo ha sido subsanada en gran parte por noticias incorporadas en los Suplementos. Lo mismo puedo decir de la provincia de Copiapó, gracias a las colaboraciones que menciono en las pájinas que preceden.
{{c|Páj. 49. $ '''57 A'''.}}
{{c|'''Lista jeográfica de las Provincias i Departamentos'''}}
Para que los lectores que no son chilenos puedan apreciar fácilmente la situacion de los departamentos, i con ellos la localizacion jeográfica de las voces indíjenas que entran en la formacion de nombres jeográficos, pongo aquí la enumeración de los departamentos de todas las provincias, principiando desde el norte i procediendo hácia el sur. {{a|Cp.}} § 58. <ref>No he tomado mas que los nombres de fundos i lugarejos que se encuentran en el ''Diccionario jeográfico postal de la República de Chile'' por {{may|Fermin A. Fuentes}}, prescindiendo de los nombres de rios, cerros, etc. Un estudio completo deberia sobre todo fundarse en denominaciones de todas las rejiones pequeñas, los campos, potreros i rinconadas (lo que en aleman se llama ''Flurnamen''). Pero estos nombres no se han coleccionado todavía en forma sistemática. En un estudio completo deberian entrar los nombres formados con voces indíjenas que no han pasado al diccionario comun. Mi amigo Don {{may|Victor M. Chiappa}} desde años está preparando tal trabajo: ojalá alcance pronto a concluirlo.</ref>
I (Norte. a). Provincias antiguamente peruanas i bolivianas.
''Prov. de Tacna''. Departamentos: Tacna, Arica.
''Prov. de Tarapaca'': Pisagua, Tarapacá (con Iquique). ''Prov. de Antofagast''a: Tocopilla, Antofagasta, Taltal.
C). Provincias antiguas chilenas:
''Prov. de Atacama'': Chañaral, Copiapó, Freirina, Vallenar.
''Prov. de Coquimbo'': Serena, Elqui, Coquimbo, Ovalle, Combarbalá, Illapel.
II. Centro. a). el Centro propiamente tal.
''Prov. de Aconcagua'': Petorca, Ligua, Putaendo, San Felipe, Andes.
''Prov. de Valparaiso'': Quillota, Limache, Valparaiso, Casablanca.
''Prov. de Santiago'': Santiago, Victoria, Melipilla.
''Prov. de O'Higgins'': Maipo, Rancagua, Cachapoal.
''Prov. de Colchagua'': Caupolican, San Fernando,
''Prov. de Curicó'': Vichuquen, Curicó.
''Prov. de Talca'': Lontué, Curepto, Talca.
b). el Centro meridional (Cm).
''Prov. de Linares'': Loncomilla, Linares, Parral.
''Prov. de Maule'': Constitucion, Cauquenes, Itata.
''Prov. del Ñuble'': San Cárlos, Chillan, Bulnes, Yungai.
''Prov. de Concepcion'': Coelemu, Puchacai, Concepcion, Rere, Lautaro.
III. Sur.
''Prov. de Arauco'': Arauco, Lebu. Cañete.
''Prov. de Biobío'': Laja, Nacimiento, Mulchen. <ref>Las provincias de Biobío i Malleco están al oriente de la de Arauco. Estas tres i la de Cautin forman la antigua ''Frontera''.</ref>
''Prov. de Malleco'': Angol, Collipulli, Traiguen, Mariluan.
''Prov. de Cautín'': Imperial, Temuco.
''Prov. de Valdivia'': Valdivia, Union.
''Prov. de Llanquihue'': Osorno, Carelmapu, Llanquihue.
''Prov. de Chiloé'': Ancud, Quinchao, Castro.
''Territorio de Magallanes''. {{c|'''Suplementos a la Bibliografía crítica'''}}
{{c|Páj 61 § '''70 A'''.}}
En la revista "La Estrella de Chile", tomo XV (Stgo. de Chile 1878) pájs. 29 a 39, 51 a 61 1 101 a 113, se publicó un artículo de don {{may|Rafael B. Gumucio}}, ''Apuntes sobre el Quichua''.
Es interesante el cap. IV en que se habla del uso actual del quechua entre los castellanos, criollos i mestizos de Bolivia. Cap. V estracta las etimolojías quechuas de {{may|Rodriguez}} que el autor estima correctas. Cap. VI contiene observaciones i adiciones al mismo libro; menciona entre otras las voces ''asnaucho'', ''callana'', ''chala'', ''chanca'', ''chasca'', ''cheuto'', ''chiripá'', ''chupete'' (con lo misma etimolojía {{a|quech.}} ''chupa'' que yo he propuesto, páj. 329, sin conocer el artículo de Gumucio), ''chupon'', ''cochayuyo'', ''copucha'', ''coto'', ''cuico'' (propone como posible la etimolojía del quechua ''cuicu'' - ají mui picante, que es comida favorita de los bolivianos), ''cutama'', ''macana'', ''mamancona'' (véase {{a|s. v.}} en el supl I), ''ñaucas'', ''mampato'' (con la etimolojía {{a|quech.}} ''hamppatu'', {{a|cp.}} {{may|Middendorf}} 480: ''<nowiki/>'hamp'atu'' - sapo,—que no es mui probable), ''piscoiro'', ''tambo'', ''tata'' o ''tatita'' ( = padre, abuelo, del {{a|quech.}} ''tata'' - padre), ''zapallo'' i otras palabras con sus etimolojías seguras o posibles. Es un trabajo mui notable por su cordura i sobriedad. La última parte del articulo da algunas muestras de poesías quechuas i algunos apuntes gramaticales.
{{c|Páj. 65. § '''74 A'''.}}
En los años de 1907 a 1909 don {{may|Miguel Luis Amunátegui Reyes}} hizo una nueva edicion de las ''Apuntaciones Lexicográficas'' por {{may|Miguel Luis Amunátegui}}, Santiago de Chile, Tomo I, 1907, ({{asc|XXXVII}} + 383 pájs.); II, 1908, (319 pájs.); III, 1909 ({{asc|LXIII}} + 278 pájs.)
Estas ''Apuntaciones'', referentes primitivamente al lenguaje legal i forense, pero aumentadas mas tarde con otros términos, se habian publicado en parte desde 1885 en el ''Diario Oficial'' i otros periódicos, por lo cual se me habian escapado en mi Bibliografía crítica. Segun dice el editor (I páj. {{asc|VII}}) estas Apuntaciones son debidas en gran parte a la colaboracion de don Gregorio Víctor Amunátegui, hermano del autor que aparece en el título.
Desgraciadamente los autores no pudieron terminar sus interesantes notas, que sólo alcanzan hasta la letra E (estadía). El valor de las ''Apuntaciones'' consiste en la mui amplia documentación de todas las palabras, fruto de los vastos conocimientos literarios, gramaticales i jurídicos de los hermanos Amunáteguis, que abarcan todas las épocas de la lengua i que han sido completados aun en las introducciones i en numerosas notas añadidas por el editor. Naturalmente las voces de oríjen americano ocupan relativamente poco lugar en estas anotaciones que se refieren a la lengua literaria i esencialmente a documentos de carácter jurídico. Las observaciones i críticas en favor o en contra del uso de tal o cual palabra versan de preferencia sobre palabras corrientes castellanas, i deberian tomarse seriamente en cuenta por los lexicógrafos futuros de la lengua castellana.
Las palabras de oríjen indio, tratadas en las ''Apuntaciones'', son las siguientes:
{{c|'''Tomo I'''}}
Páj. 242: ''cancha'', con interesantes citas de {{may|Garcilazo}}, ''Comentarios Reales'' I, libro 8, cap. 9, acerca del cultivo del maiz entre los peruanos. Se mencionan el maiz duro ''muruchu'', i el tierno ''capia''; la preparacion para fiestas ''zancu'' i la ''huminta''. Se agrega una lista de palabras de oríjen quechua que no llevan etimolojía en el ''Dicc. Ac.''<sup>13</sup>: zara, morocho, humita, mote; guanaco, llama, mate, mita, pampa, poroto, totora, papa. Páj. 248 se da ''curagua'' como equivalente de la ''dourah'' (mejor: ''durra'' = ''Sorghum vulgare''). Comunmente se dice ''curahuilla'' en este significado. {{a|Cp.}} núm. 285: 'curahua'. {{may|Amunátegui}} distingue con claridad la palabra ''cancha'' = maiz tostado, que no se usa en Chile, de la ''cancha'' de mina o de gallos, etc.
Páj. 253. ''canchero'' ( = núm. 128, deriv. I.) Páj. 309. ''coligüe'' ( = núm. 199). Se mencionan {{a|tb.}} ''quila'', ''colen'', (errata por ''coleu''), ''acayota'', ''achira'', ''callampa'', ''cochayuyo'', ''culen'', ''litre'', ''maiten'', ''peumo'', ''quillai'', principalmente con citas de {{may|Philippi}} i {{may|Gay}}.
Paj. 316. ''combo'' ( = núm. 216.)
Páj. 356. ''coronta'' ( = núm. 239.) Páj. 357, considérase ''marlo'' como errata por maslo. En efecto es forma vulgar corriente en muchos paises americanos, {{a|tb.}} en Chile; se dice {{a|tb.}} ''malro''.
Páj. 376. ''cutama'' ( = núm. 297.)
{{c|'''Tomo II'''}}
Páj. 5. ''chácara'', ''chacra'', con interesantes citas de documentos antiguos americanos. Se mencionan {{a|tb.}} los derivados ''chacarería'' i ''chacarero''.
Paj. 17. ''chagual'' ( = núm. 316.)
Páj. 24: ''chamanta'' ( = núm. 333.)
Páj 26. ''chamico'' ( = núm. 336.)
Páj. 28. ''champa'' ( = núm. 337.)
Páj. 29. ''chancho, a'' ( = 341, véase Supl. II); se mencionan tb ''chanchería'' i ''chanchada''.
Páj. 33. ''chapecan'' ( = núm. 352, {{a|tb.}} ''chape''.
Páj. 46. ''charqui'' ( = núm. 362), {{a|tb.}} ''charquican''.
Páj 51. ''chépica'' ( = núm. 376.)
Páj. 55. ''chicote'' ( = núm. 385.)
Páj. 57. ''chicha'' ( = núm. 386)
Páj. 62. ''Chile'' ( = núm. 392) con muchas citas interesantes de documentos antiguos; el artículo abarca 24 pájinas. Páj. 86. ''chilenismo''; páj. 108. ''chileño, a''. Se cita como los únicos autores que han usado esta forma a {{may|Diego Gonzalez Holguin}}, ''Vocabulario de la lengua quichua'' i la traduccion castellana del ''Compendio de la Historia del Reino de Chile'' de {{may|Molina}}, hecha por {{may|D. J. de Arquellada Mendoza}} del año 1788.
Páj. 114. ''chilihueque'' ( = núm. 393.)
Páj. 118. ''chincol'' ( = núm. 406.)
Páj. 125. (''chingue'' ( = núm. 416.)
Páj. 130. ''choco'' ( = núm. 438.) Páj. 131. ''cholo, a'' ( = núm. 443.)
Páj. 132. ''choro'' ( = núm. 452.)
Páj. 133. ''choroi'' ( = núm. 453.)
Páj. 133. ''chuncho'' ( = núm. 462.)
{{c|'''Tomo III'''}}
Páj. 1. ''echona'' ( = núm. 512.)
Páj. 66. ''enagua'' ( = núm. 514.)
Como se ve, fuera de la palabra ''chilenismo'', que se habia saltado en su lugar, i que solo aparece en mi Suplemento, no se encuentra en las ''Apuntaciones'' ninguna voz americana que deje de figurar en mi Diccionario.
{{c|Páj 67. § '''77 A'''.}}
En 1903 apareció en la Imprenta de la "Revista Católica" Santiago de Chile, el ''Diccionario de Chilenismos y de otras voces y locuciones viciosas''; por {{may|Manuel Antonio Roman}}, Dignidad de Maestre-Escuela de la Metropolitana de Santiago de Chile y Vicario General del Arzobispado. Tomo I: A B C y suplemento á estas letras." El libro habia aparecido por pequeñas entregas en ''La Revista Católica'' desde 1901 hasta 1908 i comprende 536 pájinas, a dos columnas. Segun declara el autor en el Prólogo, su obra ha nacido de una serie de notas con que él deseaba correjir i completar el libro de {{may|Ortúzar}} ({{a|cp.}} § 71). El autor se ha aprovechado de la colaboracion de varias personas que le han cedido apuntes i notas. Como no tengo a mi disposicion la Revista Católica no sé hasta qué palabra habia legado la publicacion cuando apareció la primera mitad de mi libro en agosto de 1905. El señor Roman me cita, si no me equivoco, por primera vez en la pájina 402 ({{a|s. v.}} copihue) i desde esa voz en adelante coinciden sus etimolojías a veces visiblemente con las mias, sin que él se refiera a mi libro siquiera en casos tan palmarios como páj. 427 ''cototo'', pájs. 469 i 470 ''cufifo'', páj. 476 ''cumucho'', páj. 477 ''cuncuna'' (diciendo "La edicion que tenemos del Dicc. araucano de {{may|Febrés}} no menciona esta voz sino en la parte castellana", de lo cual se sigue que el señor {{may|Roman}}, usando sólo la edicion de {{may|Hernandez}}, ha buscado en vano la palabra que yo cito en el artículo correspondiente, aprovechando el orijinal de {{may|Febrés}}.) Páj. 479 ''cupucha'', paj. 500 ''arincar''. Sólo me cita en páj. 493, ''acholloncar'', i, lo que es casi estraño, sin criticarme. Verdad es que no me puedo quejar de que el señor {{may|Roman}} no me cite, pues en jeneral, salvo una que otra escepcion, no cita a nadie, ni siquiera a {{may|Ortúzar}} ni a {{may|Rodriguez}}, i cuando lo hace se guarda mui discretamente de espresar la pájina, de modo que nadie puede comprobar la exactitud de sus referencias.
En cuanto al criterio del autor, ya el título de su libro indica que considera los chilenismos en jeneral como "vicios de lenguaje"; por lo que aparecen impresos en letra negra. Sin embargo aparecen tambien numerosos encabezamientos de párrafos de su libro en versalitas, lo que quiere decir que son correctos. Entre éstos figuran algunos nombres chilenos de historia natural como ''boqui'', ''cabinza'', ''copihue'', etc., que "deberian entrar" en el Dicc. Ac., pero la mayor parte de ellos son "viciosos" i los despacha a veces de una manera mui somera ("''clonqui'' - el nombre castizo es ''arzolla''.") De las demas voces chilenas de oríjen indio pocas encuentran gracia ante su criterio, aun cuando haya que sustituirlas por otros términos americanos que por casualidad figuran en el Dicc. Ac., como ''curanto'', sustituido por ''barbacoa'' o ''pachamanca'', que naturalmente espresan ideas mas o ménos distintas en los paises en donde se usan, ya por el sólo hecho de que en Méjico difícilmente se pueden usar los mariscos i las hojas de pangue de Chiloé que son característicos del ''curanto''. Pero la mayor parte de las voces "correctas" no tienen nada que ver en un diccionario de "chilenismos i de otras voces i locuciones viciosas" pues son palabras académicas que no son vulgares en Chile i por esto se recomiendan, (sobre todo voces recien admitidas o correjidas por la Academia como ''cuado'', ''coránico'', ''coracan'', ''cortapicos'', ''cóccix'' por ''coxis'', etc.) o son voces que el autor recomienda a la aceptacion oficial. Muchas de estas últimas son de tanta importancia para el fu- turo desarrollo de la lengua castellana como ''colco'' - habitante de la antigua Cólquide (páj. 344) o ''cracoviano'' o ''cracoviense'' natural de Cracovia (páj. 429), etc. Discusiones sobre cuestiones tan necias como si es mejor llamar ''Cantórbery'' o ''Cantorbéry'' la ciudad que los ingleses escriben ''Canterbury'' i pronuncian esclusivamente con acento en la primera sílaba; disquisiciones acerca del acento ''austríaco'' o ''austriáco'', ''amoníaco'' o ''amoniáco'', llenan muchos renglones. A veces aparecen completos tratados de teolojía, como en ''confesion'', observaciones filolójicas sobre la formacion i bifurcacion de palabras, como en ''biblia'', ''catecismo'' i muchas otras noticias propias de cualquier otro libro, i no de un diccionario de chilenismos. Si se agregan a esto la charla literaria i el gran número de artículos que no son mas que rectificaciones de la pronunciacion vulgar chilena que cambia {{a|p. ej.}} ''l'' delante de consonante en ''r'', se comprenderá por qué el autor en 536 pájinas no alcanza a tratar mas que las letras A, B, C.
Con todo esto no quiero decir que el libro del señor {{may|Roman}} carezca en absoluto de mérito. Se encuentra en él un número considerable de chilenismos castellanos que no se han rejistrado en otros libros. No escasean datos interesantes sobre juegos infantiles i otras costumbres nacionales. Se ve que el autor i sus colaboradores han reunido muchos materiales de primera mano i no se contentan con sólo copiar otros libros. Tambien la literatura lexicográfica americana i los antiguos cronistas se aprovechan, de vez en cuando, pero las citas son casi siempre insuficientes respecto a la exactitud necesaria en obras científicas.
El Sr. {{may|Roman}} deberia haber dividido su obra en tres libros distintos: 1) un diccionario de chilenismos (tanto los criticables desde el punto de vista de la casticidad académica como los recomendables); 2) una lista de voces del ''Dicc. Ac.''<sup>13</sup> que no son de uso corriente en Chile, i 3) una lista de voces corrientes que no figuran todavia en el ''Dicc. Ac.''<sup>13</sup> i que habria talvez conveniencia en introducir en la lengua literaria.
Así cada cual habria podido escojer lo que le interesa. En cuanto a voces chilenas de oríjen indio, que me corrija el Sr. {{may|Roman}} todas las faltas o deficiencias que note, ¡en hora bue- na!, pero que no siga copiando, sin citas exactas, lo que ya está impreso.
Yo mismo no he revisado el libro del Sr. {{may|Roman}} sino cuando mi manuscrito ya estaba concluido. Las tres palabras de oríjen probable indíjena que no tenía apuntadas en mis listas, i los significados i variantes que faltaban en unas cuantas otras voces, que he estractado de los ''Chilenismos'' del Sr. {{may|Roman}}, se encuentran cuidadosamente citados en los suplementos de mi libro. <ref>Cuando agrego: {{a|cp.}} {{may|Roman}}, el párrafo correspondiente estaba ya en mi manuscrito i no ha sufrido alteracion despues de ver que el Sr. {{may|Roman}} trae la misma palabra.</ref>
Aprovecharse de materiales i estudios científicos ajenos sin citar las fuentes, es una costumbre que se tolera en artículos de la prensa diaria i en charlas literarias; pero los autores que quieren ser considerados como serios i científicos no proceden así en el mundo de las ciencias; la propiedad literaria i científica es protejida por las leyes hasta treinta años despues de la muerte del autor i el robo literario es castigado en todos los estados de civilizacion adelantada, lo mismo que cualquier robo de especie o dineros.
Desgraciadamente muchos autores españoles e hispano-americanos pecan todavia constantemente contra las exijencias de la honradez literaria. Ellos deben elejir entre la ignorancia o la mala fé como causas para esplicar, no para escusar su pecado; pues, pecado es i queda, i no hai absolucion posible ante el foro de la ciencia internacional.
Para caracterizar el criterio i el jenio del Sr. {{may|Roman}} no puedo hacer otra cosa mejor que citar algunas de las palabras con que la ''Revista Católica'' del 4 de noviembre de 1905 acojió la aparicion de mi propio libro. Es verdad que esta crítica apareció sin firma, pero unas cuantas de las opiniones i hechos anotados (la etimolojía de ''ancuviña'', las observaciones acerca de ''cancheo'', ''alicurco'' etc) no dejan lugar a duda respecto al autor o inspirador del artículo. Tampoco creo que el Sr. {{may|Roman}} negará que él es el autor de esta crítica.
El resúmen de la lectura de mi libro, despues de reprochar- me unos cuantos descuidos de lenguaje (en parte meras erratas) i voces impropias (como ''acápite'', ''papa'', ''dialéctico'', etc.) i de criticar (a menudo sin razon) una docena de chilenismos, viene condensado en las benévolas palabras que copio a continuacion.
"Un frio apunte o catálogo de esta naturaleza, formado sin criterio alguno lingüístico i, ántes, por el contrario, despreciando todo criterio, no es ciencia, ni es arte, ni es nada: será a lo sumo un inventario de voces, que bien puede ser hecho por un simple escribiente o por un alumno de escuela primaria"... "En fin, no queremos cansar al lector como nos cansó a nosotros la obra del Dr. Lenz, que ojalá no prosiga con ella, porque hace un verdadero i funestísimo mal al pais: estravia i corrompe la enseñanza del castellano, hace perder todo criterio lingüístico, nos desacredita aquí i en el estranjero i, finalmente, malgasta los dineros de la nacion..."
Concluyo esta reseña del libro del Sr. {{may|Roman}} espresando el deseo, mas cristiano que el que formula mi crítico, que él alcance pronto a concluir la impresion de su libro; pues, con todos los defectos que tiene, sus apuntes respecto a verdaderos chilenismos contienen materias útiles. Ojalá que siga rectificando los errores en que yo haya incurrido, pero que lo haga ''sine ira et studio'', como dijo Tácito. Será mas ventajoso para él.
{{c|Páj. 67. § '''77 B'''.}}
En 1903 se publicó en Santiago: ''Vocabulario Etimolójico de Nombres Chilenos'' por {{may|Julio Figueroa G}}.
Contiene: Introduccion, pájs. 1 a 8.— Nombres Jeográficos, pájs. 9 a 143.—Nombres Propios de Araucanos, pájs. 144 a 146.—Chilenismos procedentes de Lenguas Indíjenas, pájs. 147 a 167.— Estudio comparativo, pájs. 168 a 172.
El autor no tiene los conocimientos necesarios para tal trabajo. Sus etimolojías, a menudo, son absolutamente caprichosas; sólo cuando las correspondencias indias son palmarias resultan a veces correctas. Cita muchas voces como araucanas o quechuas que no se encuentran en ningun libro. La lista de los nombres jeográficos está mui léjos de ser completa. En los chilenismos no se da ninguna definicion del significado, salvo en las voces de historia natural en que se trata de dar los nombres científicos.
''Ejemplos'': aporuñarse del quichua ''Puruncu'', calabaza.
apehualar de araucano ''Pehual'', amarra del lazo. (!)
cocaví del quichua ''Cocaví'', hoja de coca. (!)
cochi del araucano ''Cuchi'', chancho. (!)
cancha del quichua ''Cancha'', maiz tostado. (!)
chapeton del araucano ''Chapeton'', ignorante. (!)
choco del araucano ''Chocon'', persona o animal mojado. (!)
chuño del araucano ''Chuño'', fécula de papa. (!)
churco del araucano (!) ''Churco'', la planta ''Oxalis gigantea''.
huella del araucano ''Huella'', la planta ''Abutilon vitifolium''.
queltegüe araucano ''Queltehue''. El ave ''Vanellus cayenensis'', Etc.
{{c|Páj. 72. § '''82 A'''.}}
En 1903 publicó don {{may|Ricardo Palma}} nuevamente una lista de "''Dos mil setecientas voces que hacen falta en el Diccionario. Papeletas lexicográficas'' por {{may|Ricardo Palma}}. Lima 1903."
En una introduccion mui juiciosa acerca de la necesidad de ensanchar el estrecho márjen de las palabras admitidas en el Diccionario de la Academia, lanza algunas críticas bastante severas i bien fundadas contra esa Corporacion. Encuentro mui altamente digna de aplauso esta actitud en una persona que es "Académico correspondiente." Pocos, mui pocos, tienen esta noble franqueza para combatir los errores que se cometen en la propia casa, i, sin embargo, es este el único camino que podrá pronto conducir al mejoramiento del Diccionario oficial. Cualquier lector que sin prejuicio hojee las ''Papeletas'' del Sr. {{may|Palma}} sentirá en cada pájina mas de una vez la sorpresa de ver que tantas palabras que se usan constantemente en la conversacion i en la prensa, todavia no figuren en el Diccionario. La mayor parte de estas voces son simples derivados de elementos latinos i griegos. En materia de voces propiamente ameri- canas las ''Papeletas'' no dan mucho mas que el folleto de los Neolojismos i Americanismos.
Cito: {{may|Palma}} papeletas, con indicacion de la pájina.
{{c|Páj. 80. § '''87 A'''.}}
El primer libro sobre lenguaje de Venezuela lleva el título ''Apuntaciones para la crítica sobre el lenguaje maracaibero'' por {{may|J(osé) D. M(edrano.)}} Maracaibo 1883. El modesto libro de 68 pájinas, escrito desde el punto de vista del profesor i literato que critica los "vicios de lenguaje" trae un número considerable de noticias curiosas sobre el lenguaje rejional de Venezuela. El número de palabras indias mencionadas es mui escaso, Nos interesa: (p. 40) ''guazábara'' o mas bien ''guazabarítas'' = la pelusa áspera de las tunas i otros vejetales; (p. 44.) ''jagüei'' - estanque cavado en el campo para recojer aguas pluviales; (p. 50) ''ñapa'' - adelantada, añadidura.
{{c|Páj. 81. § '''89. Nota 2'''.}}
Hai otro libro acerca del lenguaje del Sur de la República del Brasil: ''Vocabulario Sul Río-Grandense'' pelo Dr. {{may|J. Romaguera Corrêa}}. 1898. Echeñique irmão, editores. Pelotas-Porto Alegre.—El libro, bastante bien hecho, contiene mas de 200 pájinas de palabras particulares de la rejion, con definiciones claras, sin inútil charla literaria i con indicaciones etimolójicas, en jeneral razonables. El autor conoce i cita a menudo la literatura lexicográfica americana, sobre todo para sus etimolojías. Cito: ''Rio Grande'', {{may|Romaguera Correa}}, con indicacion de la pajina.
{{c|Páj. 87. § '''94 A'''.}}
El mismo autor ha escrito otra obra: ''El Castellano en América'', por {{may|Antonio Batres Jáuregui}} (siguen catorce renglones con títulos) Guatemala. Imprenta de la República, 1904. (286 pájs) Por desgracia el libro no cumple con lo que promete su título. En el primer capitulo, da con muchas palabras encomiásticas una especie de bibliografía.
Parece, sin embargo, que el autor no conoce todos los libros que cita. Mis ''Ensayos filolójicos americanos'' que nada tienen que ver ahí i que aparecen en pájina 22, serán simplemente copiados de la Bibliografía mucho mas sistemática de {{may|Echeverria Reyes}}, cuyas ''Voces usadas en Chile'' sin embargo no aparecen en la lista de {{may|Batres}}, a no ser que se refiera a él en la páj. 13 "La obra (léase: las obras) de Zorobabel Rodriguez, de la Barra i de Reyes son, si vale la frase, una autopsia de la lengua."
Los demas de los 20 capítulos segun los títulos parecen tratar un gran número de fenómenos interesantes; (II. Vicios de locucion; IV. morfolojía américo-hispana; V. del pronombre en la América latina; VI. del verbo; X. construcciones viciosas; XII. voces i frases censurables; XVIII. los diccionarios, etc. Pero el autor no da mas que un conjunto confuso de lo que ha leido en otros libros, sin órden ni sistema fijo. Mucho lugar ocupan cuestiones tan decantadas como el famoso ''cuyo'' mal empleado i otros "vicios," a que no enseñan nada respecto a las particularidades del lenguaje de América. El filólogo europeo que buscara lo que el título del libro promete se veria defraudado en sus esperanzas.
{{c|Páj 89. § '''97 A'''.}}
Sólo en el año de 1909, cuando mi manuscrito del Diccionario ya estaba casi concluido. he podido obtener por la amabilidad del Sr. Mariano Poncela de Méjico, un ejemplar del libro de Macías, cuyo título completo es: ''Diccionario Cubano, etimológico, crítico, razonado y comprensivo:'' I, de las dicciones del lenguaje de Cuba contenidas en el ''Diccionario Provincial de voces cubanas'' del eminente geógrafo y lexicografista Estéban Pichardo; II, de los términos del nomenclator geográfico cubano insertos en el ''Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de la isla de Cuba'' del distinguido historiador Jacobo de la Pezuela; III, de los extensos y eruditos ''Vocabularios'', que formó el ilustre sabio Antonio Bachiller y Moráles, registrando los historiadores primitivos y cuantos autores han escrito sobre las Antillas, con el objeto de complementar su famosa obra intitulada ''Cuba Primitiva''; IV, de las novísimas enseñanzas contenidas en las magistrales producciones del esclarecido genio Juan Ignacio de Armas, y, con especialidad, las consignadas, en sus monumentales ''Orígenes del Lenguaje Criollo''; <ref>Este librito de apénas cien pájinas trata principalmente del oríjen de unos cuantos provincionalismos americanos que se derivan del mejicano quechua i otras lenguas americanas, pero tambien del vascuence, árabe, latin, griego (!), de términos de marina i de arcaismos españoles. La ciencia del autor es mucho mas aparente que efectiva, de modo que para los que no son filólogos, el libro es peligroso. El que lo lea con suficiente criterio podrá encontrar en él algunas noticias interesantes. [R. L.].</ref> V, de las ilustraciones tomadas de los mas reputados Diccionarios, españoles y extranjeros, literarios y científicos, enciclopédicos y especiales; VI, de los estractos sacados de las obras y publicaciones de los escritores cubanos, americanos y americanistas de las épocas pasadas, y muy particularmente del periodo contemporáneo, y de las eminencias de la Federacion Mejicana; y VII, de los aumentos, intercalaciones, reformas, comentarios, censuras y estudios filológicos de {{may|José Miguel Macías}}. (Siguen cinco renglones de títulos.) Veracruz - 1885. Reimpreso en Coatepec, Tip. de Antonio M. Rebolledo. 1888.—El libro comprende unas cuantas dedicatorias i un Prefacio (pájs. I a LIV.) Lista de los Sres. suscritores (2 pájs. sin numeracion) i el Diccionario en 1264 pájinas a dos columnas. i, de consiguiente, es el libro mas voluminoso de la lexicografía americana.
Con mucho la mayor parte de los artículos se refieren realmente a voces i asuntos americanos i en especial cubanos, no obstante cierta verbosidad, hinchazon i pedantería que ya se pueden presumir segun el título, el libro contiene muchísimas noticias interesantes, i citas de escritores desde el tiempo del descubrimiento hasta los contemporáneos, desgraciadamente sin indicaciones exactas de las pájinas citadas. Los artículos completos contienen el significado fundamental; significados metafóricos; variantes; sinónimos; crítica; etimolojía i derivados.
Desgraciadamente los conocimientos filolójicos i el criterio lingüístico del autor tienen mucho parecido con los del Sr. Calcaño i a veces aun del Sr. Barberena. Pero el lector crítico puede encontrar muchas noticias útiles en el voluminoso compendio. Habiéndome llegado el libro sólo a última hora e incompleto, no he añadido las referencias correspondientes en el Suplemento II. Talvez en la continuacion de mi libro tenga oportunidad para estractar lo necesario. Lo citaré: {{may|Macías}}, con indicacion de la pájina.
{{c|Páj. 90, § '''98 A'''.}}
A estas noticias tengo que agregar algunas observaciones motivadas por el interesante, pero un tanto fantástico artículo publicado por el doctor {{may|Leo Wiener}}, profesor de la Universidad de Harvard (Cambridge Mass.) en la ''Zeitschrift für Romanische Philologie'', herausgegeben von doctor {{may|Gustav Gröber}}' Band XXXIII, 1909, páj. 513 a 535, bajo el título ''Pseudo-Karaibisches''. (Voces seudo-caraibes).
El autor trata en el primer capítulo de voces románicas que han sido apuntadas por diversos autores como pertenecientes a dialectos del caraibe i del aruac, a causa del disfraz que han sufrido por la pronunciacion india. Ellas son de la misma especie que las palabras ''cochi'', ''manco'', ''mansun'', ''cahuellu'', ''huaca'', i otras aceptadas por los indios mapuches i de las cuales algunas han sido citadas equivocadamente como etimolojías para palabras vulgares chilenas ({{a|cp.}} los números 253, ''cochi''; 139 nota, ''arestin''; 341 i Supl. II, ''chancho''; 815, ''manco''; 816, ''manchu''; 168, ''cimarra'' i ''cimarron'', que {{may|Wiener}} todavía considera como "enigmático" i otros.)
Para la historia de estas palabras deben compararse ahora tambien las mui interesantes trasformaciones que sufren voces inglesas en Nuevo Méjico (''Studies in New Mexican Spanish'' by {{may|Aurelio M. Espinosa}}, en la ''Revue de Dialectologie Romane'', I, números 2 a 4. Bruxelles 1909). No entraré aquí en los detalles, porque estas voces no son de interes directo para mi asunto.
El segundo capítulo trata de las denominaciones del ''pecari'' (ingles ''peccary'', {{a|cast.}} ''baquira'', ''capivara'', ''zaino'', etc.) Nos interesan sólo el capítulo tercero "el maguey" i el cuarto "la canoa". {{may|Wiener}} supone que el nombre maguey es debido a una serie de errores de escritura i lectura; alguien habria escrito en vez de ''aloe'', ''allaguey'', i esto su habria descifrado como ''maguey''. De la misma especie es la etimolojía de ''canoa'', que seria mal leido por la palabra latina ''scapha'' en la primera carta de Cristóbal Colon.
No pongo en duda que unas cuantas de las formas que autores del siglo XVII i mas modernos han encontrado en dialectos caraibes i otros, pueden ser la voz ya castellanizada ''canoa'' aprendida por los indios en boca de los españoles. Tampoco es dudoso que muchas palabras de plantas i animales americanos que se encuentran en libros de naturalistas, no son debidas sino a errores, erratas e interpretaciones erróneas. ¡Cuánto no me han dado que hacer los supuestos nombres vulgares de la lista de {{may|Gay}}, que por esta razon he tratado tan estensamente, para eliminar en adelante lo evidentemente falso i seudo-castellano. Aun admito que haya verdaderas mistificaciones, aunque ellas probablemente no se deben a mala fé, por ejemplo, en unos cuantos nombres que {{may|Molina}} sacó simplemente de {{may|Febrés}} i despues presentó como voces chilenas.
Aun mas; aisladamente seria posible que en la época contemporánea, un nombre, debido a un error, se vulgarizara por la enseñanza de la escuela. Pero de aquí hasta la imposicion de ''maguei'' i ''canoa'' al lenguaje vulgar de millares i hoi millones de hispano-americanos, hai un largo trecho. ¿Cómo se imajina el doctor {{may|Wiener}} que el nombre ''canoa'', si hubiera sido importado a América como denominacion errónea por alguno de los conquistadores de las remesas posteriores, habria encontrado aceptacion entre los que vivian en Cuba o Santo Domingo desde muchos años? Ellos se habrian reido de la "chapetonada" del recien llegado campatriota que, al ver la primera embarcacion india, hubiera esclamado: "¡Ah, éstas son las naves que llaman ''canoas!'' si los indios del lugar i los colonos antiguos hubieran ignorado absolutamente tal denominacion. Lo mismo se puede decir respecto a ''maguei;'' i esto sin mencionar unas cuantas alteraciones fonéticas imposibles que necesita el doctor {{may|Wiener}} para apoyar sus tésis fantásticas. <ref>Por un articulo del último número de la ''Revue de Dialectologie Romane'', arriba citada, veo que tambien mi amigo el doctor {{may|Oscar Nobiling}}, de San Paulo (Brasil) protesta contra estas i otras etimolojías del doctor {{may|Wiener}}. Véase por la historia de la voz ''canoa'' el articulo de ''Cuervo'' en ''Romania'' XXIX, que no deja lugar a duda sobre el oríjen americano.</ref>
No menos estraño es lo que dice el señor {{may|Wiener}} respecto a la etimolojía de ''pulque''. Segun él, se hubieran llamado ''pulperos'' ciertos vendedores porque vendian "la pulpa i estractos frescos de ciertos frutos". ¿Cuáles son esas frutas cuya pulpa se hubiera vendido con tanta frecuencia? No conozco ninguna que entrara siquiera en cuestion. ¡I del nombre de los ''pulperos'' se hubiera en Méjico sacado la denominacion ''pulque'' para el liquido sacado del ''maguei!''
Mas vale confesar que todavía no conocemos ni el oríjen de la voz ''pulque'', ni la del ''pulpero''; ni sabemos qué relaciones hai entre ''pulque'' i ''pulcre'', o ''pulchre'', como escriben otros autores. {{a|Cp.}} Ramos 419.
{{c|Páj. 100. § '''111 A'''}}
Contamos desde hace poco con una obra moderna en que cualquiera que se interese por la lengua de los aboríjenes de Chile puede con poca costo i trabajo estudiarla. Es la "''Gramática Araucana'' compuesta por Frai {{may|Félix José de Augusta}}, Misionero Apostólico Capuchino de la Provincia de Baviera. Valdivia, Imprenta Central, J. Lampert 1903 (XVI + 408 pájs).
Esta obra hace supérfluas todas las gramáticas antiguas, i es en todo sentido una obra majistral. Fundada en conocimientos completos i profundos, adquiridos durante unos siete años de residencia entre los mapuches, escrita por un clérigo aleman dotado de una cultura científica verdaderamente moderna, la obra es la mejor gramática teórica i práctica a la vez que conozco entre las de lenguas indíjenas americanas. Numerosos ejemplos con traduccion castellana que acompañan las reglas metódicamente espuestas hacen fácil el estudio. Destinado el libro a la enseñanza práctica, no contiene aparato crítico ni <section begin="s1"/>notas históricas sobre la evolucion, en jeneral, que ha tomado la lengua en los tres siglos de su vida conocida i en sus variaciones dialectales por todo el estenso territorio de la República desde Coquimbo i Santiago hasta Chiloé. Una esposicion que siguiera meramente los puntos de vista lingüísticos seria talvez mas preciosa para el filólogo, pero no se entenderia fácilmente si no existiera una obra didáctica tan completa como la del benemérito misionero aleman. Segun noticias privadas sabemos que {{may|Frai Félix José}} publicará en breve una serie de ''Cuentos Araucanos'' que completarán los que yo he publicado i serán de gran valor para la etnolojía.
Es de esperar que tarde o temprano el mismo autor nos dé tambien un nuevo gran diccionario, en el que esperamos ver dilucidadas las muchas dudas i vacíos que dejan las obras de {{may|Febrés}} i {{may|Havestadt}}, vacíos que nadie ha lamentado tantas veces como el autor de este libro.
Frai Félix José, ántes de emprender su trabajo, se puso de acuerdo conmigo acerca de la trascripcion fonética que difiere poco de la mia. Al final del libro se encuentran dos pequeños diccionarios que bastan para la lectura del libro.
<section end="s1"/>
<section begin="s2"/>{{c|'''Suplemento a los autores citados'''}}
{{c|Pájs. 102 i {{a|sig.}}}}
{{may|Amunategui}}, Cabildo. = El Cabildo de Santiago desde 1573 hasta 1581 por ''Miguel Luis Amunátegui''. Edicion oficial. Tres tomos. Santiago 1890 - 1891.
{{may|Aimard}}. = El Araucano. Costumbres de los indios. Novela de M. ''Gustavo Aimard'', traducido por ''Máximo Lira''. Santiago, 1865.
{{may|Albert}}. = ''Federico Albert'': Las dunas... del centro de Chile (con listas de plantas) Anales de la Univ. de Stgo. t. 107 pájs. 440 a 614 i 643 a 689. <section end="s2"/> {{may|Avila}}. = Manual para la Policía de Seguridad (No sé el título exacto del librito porque falta en mi ejemplar) por el Comisario Guillermo Avila Money. Anexo N.° 2: Clave de los Criminales (pájs. 107 a 111). (Pequeño diccionario de la jerga de los criminales; coba. {{a|cp.}} Introduccion páj. 21.)
{{may|Cañas}}, papa. = La papa, investigacion sobre su oríjen, sus cultivos i las enfermedades i pestes que la atacan en Chile por ''Alejandro Cañas Pinochet''. Santiago. Impreso aparte de "Actes de la Société Scientifique du Chili, tome XI. 1901, 2<sup>me</sup> livraison.
{{may|Cañas}}, Ultramaule. = Escenas de la Vida Agrícola en Ultra-Maule. (Estilo campestre). Santiago, Imprenta Cervantes, 1903. (Son poesías en dialecto vulgar chileno.)
{{may|Cañas}}, Colchagua. = Estudios lingüísticos (El dialecto colchagüino) ¡Cuánto puede la porfía! Poemita dramático escrito en aquel dialecto por ''A. Cañas Pinochet''. Santiago de Chile. Imprenta Universitaria. 1907. (con una introduccion sobre el dialecto de Colchagua.)
''Dicc. Aut.'' = Diccionario de Autoridades. Diccionario de la lengua castellana por la ''Real Academia Española''. Edicion en seis tomos. Madrid 1726-1739.
{{may|Ercilla}}. = La Araucana de don ''Alonso de Ercilla i Zúñiga'' edicion para uso de los chilenos... por ''Abraham König''. Santiago. Imprenta Cervantes. 1888.
{{may|Figueroa}}. = Vocabulario etimolójico de nombres chilenos por ''Julio Figueroa G.'' Santiago 1903. Véase Supl. III. p. 916.
{{may|Hernandez}} = Diccionario chileno-hispano, compuesto por el R. P. Misionero ''Andres Febrés'', enriquecido de voces i mejorado por el R. P. Misionero Frai ''Antonio Hernandez i Calzada''. Edicion hecha... bajo la inspeccion del R. P. Misionero Frai ''Miguel Anjel Astraldí''. Santiago. 1846. (véase § 111). <section begin="s1"/>{{may|Macías}}. = Diccionario cubano, etimolójico, crítico, razonado... por ''José Miguel Macías''. Veracruz 1885. Reimpreso en Coatepec 1888. (véase § 97 A en el Supl. III. p. 919.)
{{may|Palma}}, papeletas. = Dos mil setecientas voces que hacen falta en el Diccionario. Papeletas lexicográficas por ''Ricardo Palma''. Lima 1903. (véase § 82 A en el Supl. III. p. 917.)
{{may|Philippi}}, Bot. = Elementos de Botánica para el uso de los Estudiantes de Medicina i Farmacia en Chile, por ''R. A. Philippi''. Santiago 1869.
{{may|Reed}}, catálogo. = Catálogo de las aves chilenas por ''Edwin C. Reed''. Anales de la Universidad, tomo 93, pájs. 197 a 213.
{{may|Reed}}, catálogo, peces. = Catálogo de los peces chilenos, por ''Edwin C. Reed''. Anales de la Universidad, tomo 98, pájs. 653-673.
{{may|Vásquez}}. = Voces de mi tierra, por ''Pedro N. Vasquez Ciudad''. Artículo publicado en ''El Chileno'', diario de Santiago, el 30 de Mayo de 1902 (Año XXI, número 5658) Véase § 76.
<section end="s1"/>
<section begin="s2"/>{{t3|Suplemento a las abreviaturas}}
{{c|'''Páj. 115.'''}}
:'''burl'''.—burlesco, término jocoso o festivo.
:'''dep'''.—departamento.
:'''met'''. o {{a|metaf.}}—metafóricamente.
:'''refl'''.—reflejo, reflexivo.
{{línea|6em}}<section end="s2"/> {{t2|FÉ DE ERRATAS}}
{{línea|5em}}
{|
|- style="text-decoration:underline"
|Pájina||línea <ref>Las líneas se han contado con la medida incluyendo los renglones en blanco.
</ref>||léase
|-
|8||33||que pude consultar
|-
|10||22||chilena. Tampoco
|-
|12||25||Eso sí,
|-
|13||5||En esto es difícil,
|-
|13||29||jeneral, se basa en la
|-
|15||10||existia la lengua
|-
|15||14||fonética termina en cierto modo
|-
|19||17||el número de palabras técnicas
|-
|19||29||segun que la instalacion
|-
|23||10||evidentemente violentaba la lengua
|-
|28||25||i estoi seguro que ellos se usan
|-
|28||30||largo i será ingrato
|-
|30||9||i que no sean
|-
|31||2||entre el público
|-
|31||12||palabra por medio de muchas citas
|-
|31||33||indicar con toda precision
|-
|32||5||quiera saber
|-
|32||6||que se tome el trabajo
|-
|34||ult.||especialmente las de los ferrocarriles
|- {{npt}}
|37||4||inclinacion a alterar
|-
|37||5||chilenos, sólo que en unos
|-
|38||15||se presupongan cambios
|-
|39||17||no conozcan el jénero
|-
|39||19||causas por qué
|-
|40||11||qué provecho podria sacar
|-
|48||32||Lengua castellana de {{may|Zerolo}}
|-
|51||23||Chiloé, ha seguido siendo esencialmente
|-
|52||31||no sepa casi nada
|-
|51|| ||''El número de la pájina está equivocado''
|-
|53||9||indios en cambio de la mitad
|-
|53||25||Se han conservado muchos arcaísmos
|-
|53||32||chilotes se hicieron
|-
|53||36||aprovecharme de varias
|-
|54||17||tiempos de la colonia
|-
|55||32||nunca meros diminutivos
|-
|59||2||i que a menudo espliquen
|-
|63||5||la obra sigue siendo por ahora
|-
|69||35||Así se comprende que algunas voces
|-
|7O||4||muestras, han de ser
|-
|71||30||entresacadas de las obras
|-
|74||35||no sólo está el grandioso
|-
|75||4||ya citado artículo
|-
|75||7||su fondo parte
|-
|75||11||de un dia para otro
|-
|80||5||correcciones a la Academia
|-
|81||8||coleccionarlas
|-
|85||17||todo lo ataca
|-
|85||18||quichés, aun
|-
|86||9||esplicarlos
|-
|86||16||las cuales eran casi desconocidas
|-
|88||17||que el autor agregue
|-
|88||19||aclare con ejemplos
|-
|91||últ.||''La s i z largas, signos fonéticos, están mal impresos''.
|-
|92||5||es a este respecto
|- {{npt}}
|93||24||tendencia a suprimir
|-
|94||9||Por eso aparecen
|-
|95||8||ortográficas con una que dijera
|-
|98||3||en España ni en Chile
|-
|99||16||completo dentro del siglo siguiente
|-
|101||2||dorso-velar sonora
|-
|101||27||el mismo sonido que en castellano
|-
|102||22||sirven para dar
|-
|102||24||autor. No
|-
|117||6||fin de una acepcion.
|}
{{línea adornada|sp|40|fy3|40|sp|40}} {{c|PUBLICACION PRIVADA DEL AUTOR}}
{{línea|5em}}
{{c|ANEXO SEGUNDO AL}}
{{c|'''Diccionario Etimolójico de Voces Chilenas derivadas de lenguas indíjenas americanas'''|grande}}
{{línea|5em}}
{{c|'''Juicio de «La Revista Católica»'''}}
Periódico quincenario publicado bajo la direccion del clero de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, 4 de Noviembre de 1905, pájs. 633 a 636.
Doi en las pájinas que siguen un estracto de los párrafos mas importantes de esta crítica anónima, agregando algunas observaciones mias en notas al pié. Respecto al autor, véase tambien el § 77 A en el ''Suplemento'' III de mi libro (páj. 915).
{{c|Bibliografia|asc}}
"Siempre hemos tenido un alto concepto de la ciencia lingüística i filolójica, como que es el estudio de uno de los dones mas grandes que el Criador ha otorgado a su criatura, cual es el lenguaje, i estudio, al mismo tiempo, del pensamiento humano en todas sus manifestaciones por medio de la palabra hablada i de la escrita. Por esta razon hemos creido i creemos que todo el que se dedique al estudio del lenguaje tiene la noble mision de encauzarlo en las leyes de la gramática, desbastándolo, puliéndolo i limpiándolo segun las exijencias de la civilizacion i de la simple educacion. Si así no fuera, la ciencia del lenguaje no seria ciencia sino mero inventario de palabras, desde la que estropea con su mala pronunciación el último patan, hasta las que profieren con cínica desvergüenza el borracho en la taberna i el frecuentador de burdeles. <ref>Esta definicion del ''estudio del lenguaje'' (digamos de la lingüística) es tan correcta como si se dijera que la botánica tiene por objeto producir hermosas flores, peras dulces i papas grandes. La confusion entre retórica i lingüística es a lo ménos falta tan grave como si se declarara que horticultura i botánica son una misma cosa. La mala pronunciación del último patan puede tener para la lingüística el mismo interes que un cultivo de bacilos de la peste bubónica para la biolojía i medicina.</ref> ''Un frio apunte o catálogo de esta naturaleza, formado sin criterio alguno lingüístico i, ántes por el contrario, despreciando todo criterio, no es ciencia, ni es arte, ni es nada:'' <ref>Para decidir si el crítico o el criticado posee mas criterio lingüístico se puede esperar el fallo de jueces imparciales i competentes.</ref> será a lo sumo un inventario de voces, que bien puede ser ''hecho por un simple escribiente o por un alumno de escuela primaria''.
"Duro será quizas para algunos este juicio, pero es el que nos hemos formado al leer ''desapasionadamente i por entero'' la obra del doctor Lenz." [Siguen algunas otras calumnias i ofensas gratuitas.]
"Sin duda que lo primero que debe exijirse a un profesor de castellano la un tratadista de chilenismos, es que sepa el castellano; si no lo sabe bien, no podrá enseñarlo como es debido i en muchos casos se pondrá sencillamente en ridículo. Así le pasa al Dr Lenz." <ref name=nota3p2>Si yo fuera profesor de estilo o de retórica podria tener razon el crítico; pero nadie negará que pan hacer estudios filolójicos no es indispensable siquiera hablar i escribir la lengua correspondiente. Si no fuera así</ref> [En seguida el crítico da como ejemplos ocho frases de mi libro (naturalmente sin citar las pájinas en que se encuentran). En algunas de ellas se trata en efecto de descuidos que son fáciles de correjir, pero otras son meras erratas como {{a|p. ej.}} ''No pude averiguarse'' por ''no pude averiguar''. Despues de esto pasa mi censor a probar que desconozco "la propiedad de los términos."]
"Usa, sin señal alguna de provincialismo, de voces que nunca han sido castizas, como ''acápite'', ''papa'' (por bulbo), ''corriones'', ''tranques'', ''entretencion'', ''mujerero'', ''leso'', ''pastear'', ''azulejo'' (adjetivo), ''dialéctico'' por ''dialectal''... <ref>Casi no vale la pena hablar de la mayor parte de estas palabras. ''Acápite'', ''pastear'', ''dialéctico'', ''entretencion'', son palabras que usan muchos autores americanos i españoles, no obstante la crítica de ciertos profesores i literatos; ''azulejo'' (no sé dónde usé la palabra) estará copiado de algun libro de botánica; ''mujerero'' (por mujeriego), ''leso'' (tonto, lelo) i ''tranque'', (dique de represa, represa de agua) serán verdaderos chilenismos, i son de los que cualquiera en este pais (menos los "academizantes") dice i escribe sin escrúpulo. ''Corrion'', la única de estas palabras que no es "literaria", la doi espresamente entre comillas en la definicion de la ''chalala'' (páj. 241) como denominacion vulgar, pues los literatos no usan chalalas. Respecto a ''papa'' véase mi articulo, páj. 557.</ref>
Sigue la crítica: "Confunde frecuentemente la forma ''debe ser'' con ''debe de ser'', que es mui distinta, <ref>Sí, las confundo, señor crítico, como lo hacen todos los americanos i españoles, con escepcion de algunos literatos quisquillosos. La llamada confusion está autorizada hasta por autores clásicos.</ref> el verbo ''estilar'' con ''destilar'', de etimolojía i significado enteramente diversos; <ref>Ha de ser errata; no sé dónde se encuentra la palabra.</ref> escribe junto ''demas'' cuando deberia ser aparte; <ref>Como no sé a qué pasaje del libro se refiere, no puedo decir si es errata o alguno de los casos dudosos de ortografía.</ref> pone ''h'' al sustantivo ''ortiga'' i se la quita a la interjeccion ''¡hola!'' concuerda a ''cualquier'' con bolas, etc., etc. <ref>Estas tres últimas ortografías se encontrarán probablemente en citas. {{may|Febrés}} construye a menudo ''cualquier'' con un sustantivo en plural.</ref> ¿Es posible que pueda desbarrar mas todo un profesor de castellano, traido espresamente
<ref follow=nota3p2>dónde quedaria la filolojía comparada, para no hablar de la ejiptolojía i otros ramos parecidos. Si no creyera hacer un servicio al pais donde resido ¡al cual sirvo desde veinte años, habria escrito mi libro en aleman. Lectores intelijentes no le habrian faltado. No he presumido nunca de "hablista"; pero el reprobarme erratas que saltan a la vista no es, que digamos, procedimiento mui honroso para una polémica. En el libro del señor {{may|Roman}} tambien abundan erratas i errores, aun fuera del medio ciento que se corrijen en la fé de erratas. Las imprentas en Chile no trabajan con el mismo cuidado que en Alemania o Francia.</ref> (ya se ve que de Alemania) para enseñar el castellano en ésta bendita tierra? <ref>Fui contratado como profesor de frances e ingles, i durante unos cuatro años he hecho las clases de lingüística castellana sin recibir sueldo. En 1902 en una renovacion de contrato se me dió nombramiento por este ramo, en vez del ingles. Mi tarea no es enseñar el uso de la lengua castellana sino el estudio científico de la misma.</ref>
Pero, ¿siquiera el fondo de la obrea será digno de su autor? Mucha erudicion hallamos en ella, mucha ,lectura; <ref>Por eso dice el crítico que un ''simple escribiente o alumno de escuela primaria'' habría podido escribir ese ''frío apunte'' (1).</ref> pero nada que distinga al especialista en lenguas americanas, a pesar de ser eso precisamente lo que se anuncia en la portada i en la introduccion de la obrea. Fuera de la esplicacion del arjentinismo ''vidalita'', del araucano ''huinca'' i de alguna otra voz, puede decirse que no hai en todo este tomo nada que ya no esté en los autores que anteriormente han tratado de estas materias, i con la desventaja, para el señor Lenz, de que los demas han empleado un lenguaje mas conecto i elegante i dándonos por lo jeneral las voces correspondientes en castellano, que es para nosotros lo mas interesante en este jénero de estudios. Porque, a la verdad, ¿de qué nos serviria conocer un provincialismo, hacer anatomía de sus sílabas, araucanas, quichuas, o guaraníes, si no sabemos a qué voz española corresponde?..." [Así sigue el crítico confundiendo la enseñanza de la gramática i del estilo españoles, con la inverstigacion lingüística i etnolójica que naturalmente no se ha escrito para niños chicos, ni para maestros de escuela que sólo enseñan ortografía castellana a los "penecas", ni siquiera para un maestre-escuela, ''sicut exemplum docet''. Concluye el párrafo;]
"Hasta ahora todos habíamos creido que la enseñanza de la gramática era para habla i escribir correctamente, como la jente educada; pero ahora el Dr. Lenz nos dice que estábamos profundamente equivocados i que la gramática, por lo ménos en Chile, es para hablar i escribir "a lengua huasa".<ref name=nota11p4>Verdad es que he sido el primero que ha dado a conocer a los hombres de ciencia las particularidades del lenguaje vulgar de Chile. Los ro-</ref> I el Con- sejo de Instruccion i el Ministro de Instrucción se quedan mui tranquilos.<ref>Felizmente el honorable Consejo de Instruccion Pública i el Ministro del ramo han tenido mejor criterio que el autor de esas confusiones. En cambio ciertos honorables señores senadores, pertenecientes al partido clerical, han pedido en Enero de 1909 i 1910 mi destitución como profesor del Instituto Pedagójico por incompetente. No voi a repetir aquí con qué bromas baratas i espresiones no mui suaves trataron de convencer a sus colegas del absurdo de que un aleman enseñe lingüística, aun la aplicada al castellano, a los futuros profesores de los liceos chilenos.</ref>
"Vengamos ahora a la parte mas divertida de la obra. Dejando a un lado los innumerables términos obscenos, que segun el Dr. Lenz son una ganancia para la ciencia i han hecho mal los autores que no los han incluido en sus vocabularios, i muchos de los cuales no son voces especiales ni acepciones de ellas, sino simples aplicaciones de las que suelen hacer en su buen humor nuestros ''rotos''; dejando a un lado estos términos i las muchas acepciones falsas que de ellos se dan, <ref>No dudo de que el crítico conozca estas palabras mejor que yo i que haya posiblemente algunos errores en mis apuntes, pues pocos son los términos de esta clase que yo mismo haya ''oido'' en boca de los ''rotos''; la mayor parte de ellos me fueron comunicados por mis colaboradores chilenos que son todos personas respetables. Con respecto a la real importancia etnolójica de estos términos véase la crítica de mi libro escrita por el profesor {{may|Zauner}} de la Universidad de Viena en {{may|Behaghel}} i {{may|Neumann}}, ''Literaturblatt für germ. u. rom. Philologie'' 1908 páj. 26 a 28. {{a|Cp.}} {{a|tb.}} {{may|Palma}}, papeletas, páj. VII.</ref> no
<ref follow=nota11p4>manistas europeos conocen mis ''Chilenische Studien'' (en ''Phonetische Studien'' ed. {{may|Vietor}}. tomo V i VI). En castellano hasta hoi no ue publicado casi nada sobre esta materia. En cambio he enseñado a algunos jóvenes chilenos que no necesitan avergonzarse de su lenguaje vulgar, que el cultivo poético del dialecto patrio es un título de gloria entre las naciones mas adelantadas del mundo. Fué una gran satisfacción para mi que poetas de talento como el jóven {{may|Antonio Orrego Baros}}, para solo nombrar al primero, me dedicaran sus primeras poesías escritas en lenguaje vulgar chilero. Pero nunca he fomentado entre mis alumnos la tendencia de mezclar el lenguaje vulgar con la lengua literaria castellana, aunque estoi léjos de recomendar el supuesto "casticismo académico" por el cual aboga el señor {{may|Roman}}. Creo no hacer mal servicio a Chile si continúo, en la Sociedad de Folklore chileno recien fundada por mí, enseñando a los chilenos el estudio del alma popular chilena en todas sus manifestaciones.</ref> queremos fijarnos sino en la ignorancia con que están tratados muchos de los llamados chilenismos, i si nó, juzguen los lectores. ''Alicurco'' está derivado del quichua (por los cabellos se entiende), cuando la simple malicia natural, la cita que se aduce de don Daniel Barros i la analojía con otras voces de nuestro pueblo (''asosiégate'', ''abarbechar''), están diciendo claramente que procede del nombre propio Licurgo <ref>''alicurco''. Doi la etimolojía solo como posible en ciertas condiciones. Véase N.° 17 i la nota del Suplemento II. Por lo demas la existencia de la voz "castellana" ''licurgo'' que se me habia escapado porque {{may|Ortúzar}} 198 da la palabra como chilenismo, no esplica ni el cambio de ''g'' en ''c'', ni la ''a'' inicial. El crítico no se ha fijado en que el prefijo ''a'' se encuentra solo en verbos i participios, pero no en adjetivos.</ref>.—''Arcuviña''; no lo conoce ni atinó con su etimolojía, que son las voces araucanas ''anca'' (cuerpo humano) i ''huiñan'' (estirarse) <ref>''ancuviña'', Véase Supl. II 32.</ref>.—''Cancho'' escribe por cancheo <ref>''cancho'', Véase Supl. II 129.</ref>.—En ''clonqui'' <ref>''clonqui''. Supongo que la falta que encontró el crítico es la cita literal de {{may|Febrés}} entre comillas: ''concùll'': "sepa cavallo hierba". Si, señor crítico, así escribió {{may|Febrés}}, que era sin embargo un clérigo mui docto i concienzudo. Si se compara el artículo del señor {{may|Roman}} (clonqui, {{a|m.}} El nombre castizo en ''arzolla'', {{a|f.}}) con el mio, se ve mui bien en qué se distingue el modo de escribir del crítico i del criticado.</ref> i en ''condor'' <ref>''condor''. Es electivo que se me escapó un error respecto al valor de a moneda chilena. Véase Supl. II 224.</ref> hai varios errores.—''Cuspe'' i ''cuspar'' hacen reir a cualquier chileno, porque las definiciones... tiran, pero no apuntan, <ref>''cuspe'' i ''cuspar'' eran incompletos, pera segun testimonio de otros chilenos, no eran falsos. El mismo {{may|Roman}} {{a|s. v.}} ''cuspetear'' confiesa que "algunos" (naturalmente, niños chilenos que no han consultado al señor {{may|Roman}}) confunden el cuspe con la ''perinola''.</ref> i así mismo ''chamanto'', ''timbal'' (confundido con pesa) i ''patacones'' en el artículo ''Lauca'' <ref>''chamanto''. Diga el crítico dónde está la falta, para poder discutir el asunto. No sé en qué parte está la confusion entre ''timbal'' i ''pesa'' (ámbas no son palabras de oríjen indio): es posible que yo o mi informante nos hayamos equivocado; es posible {{a|tb.}} que se equivoque el crítico; como cuando niega que el ''herpes tonsurans'' se llama a veces ''patacon''.</ref>.—''Chuchi'' da grima, porque ninguna de las cuatro acepciones que le pone da la verdadera nocion del vocablo <ref name=nota21p6>{{zw}}</ref>.—''Churin'' (así, cuando todo chileno dice ''churrin'') es <ref follow=nota21p6>''chuchi''. Dos de los significados están tomados de las fuentes que cito, los otros dos los tengo de fuente oral localizada que estimo segura.</ref>incompleto <ref>''churin'' está citado de {{may|Gay}}. Es efectivo que se pronuncia ''churrin'', véase Supl. II 484 i 485.</ref>.—''Huiña'' (en Chile dice el pueblo ''huina'' o ''juina'') es el castellano ''fuina'', derivado del frances, i nó "evidentemente mapuche", como dice con toda suficiencia el autor <ref>''huiña''. Se equivoca el crítico. 1. Se dice ''huiña''; así o ''güiña'' escriben todos los autores que cito. 2. el castellano ''fuina'' (que si fuera popular en Chile se pronunciaria ''juina'') no pudo fonéticamente pasar a ''huiña''. 3. la ''fuina'' (Mustela foina) es un animal absolutamente diferente de la ''huiña'' (Felis pajeros i tigrina). Siendo estos últimos animales chilenos, i encontrándose el nombre en varios cronistas como denominacion chilena, creo "evidente" el oríjen mapuche.</ref>.—''Queso Chanco'': no hai tal, sino ''queso de Chanco'', o a lo sumo, ''queso (d)e Chanco'', como pronuncia el pueblo. Se ve que el Dr. quiere estremar la pobre "lengua huasa"; así en otra parte dice ''canchibola'' por cancha (d)e bolas, que es pronunciación plebeya <ref>''chanco'' como adjetivo lo doi con cita de {{may|Echeverria}} entre comillas, lo que indica que hai algo estraño i digo "es abreviado de ''queso de chanco''", etc., véase N.° 340 i Supl. II 340. No hai, pues, lugar a las bromas del crítico. En cuanto ''cancha de bolas'' (N.° 128) doi espresamente ''canchibola'' como pronunciacion vulgar, y así lo he oido pronunciar, al lado de ''canchaebola'' i ''canchebola''.</ref>.—El verbo ''relauchear'' está escrito ''relauchar''; por lo cual tendria que conjugarse; relaucho, relauchas, etc. cosa que jamas dice el pueblo.<ref>''relauchar''. Cree {{a|tb.}} que la forma mas corriente es ''relauchear''; yo mismo doi a renglon seguido el {{a|sust.}} ''relaucheo''. Pero tengo el infinitivo ''relauchar'' confirmado en mis apuntes por un lector chileno cuidadoso.</ref>
"En fin, no queremos cansar al lector como nos cansó a nosotros la obra del Dr. Lenz, que ''ojalá no prosiga con ella, porque hace un verdadero i funestísimo mal al país: estravía i corrompe la enseñanza del castellano, hace perder todo criterio lingüístico, nos desacredita aquí i en el estranjero'', i, finalmente, ''malgasta los dineros de la nacion'' publicando a costa de ella estas obras, haciéndose comprar del Fisco quizas cuántos ejemplares <ref>¿No se diria en "castellano" mas bien "quién sabe cuántos", señor crítico? Consulte Ud. a la Academia.</ref> i exijiendo que se le aumente el sueldo i se le reconozcan no sa- bemos cuántos años de servicio por cada tomo o entrega de este famoso diccionario. <ref>El Diccionario por órden del Consejo de Instruccion Pública se está imprimiendo como anexo a los Anales de la Universidad en mil ejemplares, de los cuales quinientos son para la Universidad i quinientos para el autor. De mis ejemplares he remitido unos doscientos a mis amigos i relaciones científicas i a bibliotecas o instituciones que no reciben el reparto de los Anales. Se entregan al comercio de consiguiente solo unos trescientos ejemplares con autorizacion mia. De modo que el Fisco no ha comprado ni comprará ningun ejemplar. Segun mi contrato actual no tengo derecho a premios por obras científicas, i años de servicio no los tengo en Chile ni mas ni ménos que los veinte efectivos. Por lo demas ya no se reconocen años de servicio como premio en la enseñanza superior.</ref>. Concrétese, cuanto mas, a la fonética del castellano, que es su especialidad, pero no venga a echarnos a perder lo poco que nos queda de la lengua que tanto nos enseño, corrijió i purificó el filólogo verdadero i consumado gramático don Andres Bello. <ref>La crítica no lleva firma, pero se puede aplicar el adajio "''ex ungue leonem''". Sé que no soi el único a quien el señor {{may|Roman}} ha perseguido con su crítica virulenta: me encuentro en buena compañia con don {{may|Ricardo Palma}} i otros literatos de fama. Que en un libro como el mio haya mucho que correjir i añadir, no lo sabe nadie mejor que yo, i lo prueban los ''Suplementos I'' i ''II''. No habria reproducido esta crítica de la ''Revista Católica'', que no tiene ningun valor científico, si no tuviera yo interes en mostrar a mis amigos i al público científico que trabaja por el adelanto de la enseñanza pública, de parte de cierta jente que suele cubrir con un disfraz venerable el odio al estranjero i al progreso de la ciencia i de la instruccion del pueblo. Por supuesto que un diario político clerical ha reimpreso la crítica de la Revista Católica con algunas glosas amables.
{{bloque derecha|{{grande|{{may|Dr. Rodolfo Lenz.}}}}<br/>Profesor del Instituto Pedagójico.|margen=2em|alinear=center}}</ref>" {{t2|ANEXO}}
{{c|Juicios de la prensa científica sobre la primera mitad del Diccionario Etimolójico.|asc}}
{{línea|3em}}
''La España Moderna'', 1.° de agosto de 1907. Año 19, tomo 224. pájs. 11 i 12.
{{c|''Bibliografía sobre el Castellano de América''}}
Sobre palabras de oríjen indíjena hai dos obras notables: ''Estudios Etimolójicos de las palabras de oríjen indíjena usadas en el lenguaje vulgar que se habla en Chile'', por {{may|A. Cañas Pinochet}}. Santiago, 1902. Pero este trabajo es mui reducido e incompleto, si se compara con el ''Diccionario etimolójico de las voces chilenas derivadas de lenguas indíjenas americanas'', por {{may|Rodolfo Lenz}}, cuya primera entrega de 448 pájinas, salió en Santiago, 1904-1905.
El Sr. Lenz es profesor del Instituto Pedagójico de Chile, verdadero lingüísta que está al tanto de cuanto se publica en Europa i sigue los métodos exactos de la ciencia moderna. Su Diccionario será el primero i único en su jénero. Cita los autores donde se halla cada voz, aunque por su mayor parte las ha ido él mismo a buscar entre las jentes del pueblo. En las etimolojías aduce las de otros, criticándolas, i añade la suya propia, que en jeneral es la verdadera. Cuando la Academia Española trate de incluir en su Diccionario los vocablos americanos de oríjen indio, lo cual debe hacer cuanto a los comunes a toda la América por lo ménos i otros mui jeneralizados, el primer libro que habrá de consultar es el de Lenz, con lo que borrará muchas definiciones que da de los pocos incluidos hasta hoi, jeneralmente falsas, por haberse fiado de autores de menor cuantía.
{{firma|Julio Cejador}}
''Archiv für das Studium der neueren Sprachen und Literaturen'' Band 117, p. 240. (Archivo para "el estudio de las lenguas i literaturas modernas, tomo 117, páj. 240) {{may|Lenz, Rodolfo}}. ''Los elementos indios del Castellano de Chile''...] (Traduccion.) "La primera entrega de esta importante publicacion abarca en unos 850 números las palabras desde ''achau'' hasta ''llauque'', mas o ménos la mitad del material.
No pocos de estos números son estensas investigaciones sobre la historia de las palabras correspondientes, con abundancia de materiales presentados claramente en órden sistemático. Se abarcan en esta obra todas las esferas de la vida del lenguaje. La enseñanza de la historia de la civilizacion sigue una marcha paralela con la enseñanza lingüística: se puede decir que Lenz deduce en su estudio el resultado final de la lucha secular entre las nacionalidades española i araucana. No sin sorpresa vemos {{a|p. ej.}}, que el chileno no ha recibido del español el arte del telar, sino del indio.
En una introduccion detallada (páj. 1 a 117) L. trata cuestiones cuyo alcance pasa mucho mas allá del lenguaje chileno: son argumentos de importancia fundamental para la ciencia ({{a|p. ej.}} la mezcla de idiomas,) la suerte del castellano en América en jeneral; presenta ademas una bibliografía crítica de la literatura acerca de los americanismos de la lengua castellana, etc. Los que solo se interesan por el castellano del viejo mundo, encontrarán tambien muchas enseñanzas en el libro de Lenz. Esta obra honra al autor tanto como a la Institucion en cuyos Anales se publica.
{{bloque derecha|{{may|Dr. H. Morf}},<br/>{{menor|Prof. de la Academia de Frankfurt,<br/>ahora profesor en la Universidad de Berlin}}|alinear=center|lh=1}} ''Zentralolatt für Anthropologie'', herausgeg. von {{may|G. Buschan}}. XI, 1906 p. 293. (Revista crítica de Antropolojía.) Esta obra laboriosa i digna de encomio se funda en materiales abundantes que se encuentran dispersos en una larga serie de obras la mayoria de las cuales apénas es accesible a la jeneralidad de los lectores europeos. (Véase la lista pájs. 102 a 115).
No solo comprende las voces chilenas de oríjen indijena en cuanto estén en uso hoi dia, sino tambien aquellas que se encuentran en los escritores nacionales desde el tiempo de la conquista.
Despues de una reseña crítica de la literatura correspondiente, en la cual tambien se toman en cuenta los demas paises hispano-americanos ({{a|p. ej.}} Centroamérica pájs. 82 a 88) el autor trata en la introduccion de una serie de cuestiones de fonética i de la dificultad que ofrece la trascripcion de los sonidos.
En cuanto a las etimolojías del Diccionario, para esplicar el oríjen de las voces indias se cita un número considerable de lenguas.
Aunque en el Norte naturalmente prevalece el quechua i el araucano (mapuche) en el sur, el autor por razones que espone p. 49 se dedica de preferencia a estas últimas.
El Diccionario se ocupa principalmente en el lenguaje del Centro i del Sur, incluyendo la isla de Chiloé.
En cuanto a detalles tengo que observar que la etimolojía de ''chocolate'' del mejicano ''xoco'' - ''atl'' [propuesta por {{may|Molina}}, nó por el autor (nota del Traductor)] es arbitraria e inexacta. Si bien es seguro que entra en la palabra el mejicano ''atl'' "agua, líquido," yo no sé esplicar el significado de ''chocol'' (chocolli.) En todo caso existe lingüísticamente una diferencia entre ''xoco - tl'' i ''chocol - li''. Talvez no es mas que una corrupcion de ''cacau - atl'' "agua de cocoa". En cuanto a la variante ''caníbal'' por ''caribe'' ("antropófago")—que, dicho sea de paso, parece encontrarse por primera vez en los escritos del cardenal ''Bembo'',— la fusion con ''can'', {{a|lat.}} ''canis'' me parece poco probable. Es interesante la forma intermedia ''caríbal''.
{{d|{{may|Dr. W. Lehnmann}}. Berlin <ref>El crítico es especialista en etnolojía centroamericana.</ref>|2em}} ''Literaturblatt für germanische und romanische Philologie'' 1908. N.° 1. p. 25 - 28 (Revista crítica para los estudios de filolojía jermánica i románica, 1908. núm. 1 pájs. 25 a 28).
(Traduccion.) Al Sr. R. Lenz ya le debemos una serie de estudios importantes acerca de la relacion que hai entre el castellano en América i las lenguas de los indíjenas. Ahora el autor ha reunido los resultados de largos años de estudios i los publica desde luego bajo la forma de un ''Diccionario de los elementos indios del Castellano de Chile''.
Respecto al contenido material, es decir a la correccion de las etimolojías propuestas, no puedo presumir tener competencia suficiente para juzgarla, pero, ya que la mayoria de los romanistas probablemente se encuentran en la misma situacion, desearía junto con un breve resúmen del contenido de esta obra que tambien para los romanistas es de importancia, esponer algunas ideas jenerales. Sin embargo no puedo ocultar, que unas cuantas de las etimolojías propuestas ofrecen,—en cuanto se puede juzgar comparándolas unas con otras—ciertas dificultades fonéticas i semánticas.
Un estudio detallado de las relaciones fonéticas, tanto de las lenguas indíjenas como del castellano chileno talvez permitirian algunas objeciones; pero, como ya lo dije, esto excede los límites de mi competencia.
En una introduccion el autor espone los principios que lo han guiado en la composicion de su diccionario. Huelga decir que son en absoluto los principios modernos de la ciencia. Despues de las reseña crítica de los trabajos de sus predecesores, que casi sin escepcion han sido meros aficionados i no filólogos, Lenz da un resúmen interesante de las particularidades del castellano americano, el que, aparte de hechos ya conocidos, da una serie de noticias nuevas e interesantes sobre todo referentes a la lexicolojía. Se promete para la segunda parte de esta obra, una esposicion detallada.
El material reunido en el diccionaria está en su mayor parte comprobado por información personal del autor i, de consiguiente, es enteramente seguro i fidedigno.
Es de importancia la advertencia (p. 41) de que los que usan el lenguaje presentado en el diccionario, lingüísticamente son "españoles;" no se trata de lenguaje "criollo." <ref>Por "criollo" (kreolisch) se entiende en lingüística un lenguaje formado mas o ménos con palabras europeas, pero estropeadas i combinadas con sintáxis imposible i medio indíjena por algun negro o indio. ''Criollas'' son frases que en la Frontera se oyen en boca de indios que chapurrean el castellano, como; "Nielai plata, no comprantu" ( = no hai plata, no comprando = no puedo comprar nada porque no tengo plata.) ''Criolla'' es la jerga de algunos chinos en Santiago i el Pidgin - English en los puertos del Celeste Imperio. [Nota del traductor].</ref>
De los resúmenes dados (páj. 32) se desprende que fuera de las voces oriundas de las Antillas, como ''maíz'', ''tabaco'', ''canoa'', etc., que tambien han pasado a España i de allí han entrado en todas las lenguas civilizadas, solo pocas palabras tomadas de lenguas indíjenas se usan en toda la América ({{a|p. ej.}} papa, china, galpon.) Pero en jeneral cada república sudamericana tiene su fuente especial para los empréstitos lingüísticos; así Chile toma sus voces del mapuche. Un estudio de las influencias étnicas en el desarrollo de las lenguas lo promete el autor para la continuacion de su obra, i seguramente será mui interesante.
En efecto, el valor principal de la obra para los estudios románicos me parece consistir en el hecho de que en Chile podemos observar en sus comienzos un desarrollo que en época pasada, durante la romanizacion, tambien debe haberse verificado en Europa; pues el nacimiento de las lenguas románicas es, sin duda, debido a una influencia mutua. No solo las naciones no románicas han aceptado i alterado de diverso modo la lengua latina, sino que tambien los colonos romanos han sufrido con seguridad influencia de parte de los indíjenas.
Esta faz de la mezcla lingüística es la que podemos estudiar en el lenguaje de Chile. Sin embargo, por grande que sea la semejanza de los fenómenos fundamentales, tambien hai diferencias palmarias. Ante todo no se debe olvidar que en la Europa romanizada las condiciones de la naturaleza eran aproximadamente iguales, o al ménos poco diferentes, en tanto que en América los españoles se vieron de hecho frente a un mundo nuevo, con plantas i animales desconocidos; no alcanzaba el vocabulario que traian, habia que amoldarlo o—lo que sucedió con mayor frecuencia—habia que ensancharlo aceptando para estas cosas nuevas los términos de las lenguas indíjenas. Así se esplica que mas de la mitad de las palabras de la primera entrega, que alcanza hasta la palabra ''llauque'', sean voces que designan objetos de historia natural, es decir, plantas i animales.
Del mismo modo se comprende que tambien una serie de términos de la economia doméstica i de la cocina se hayan tomado de las lenguas indíjenas.
Prescindiendo de estas particularidades debidas a las relaciones naturales, encontramos comprobado un fenómeno que tambien podemos observar en Europa: la mayor parte de las voces adoptadas pertenecen a la esfera cultural, contándose entre los mas importantes los nombres de vestimentas i de utensilios.
Es notable el número de términos aceptados que se refieren a la alfarería i a la minería; su existencia tambien ha de esplicarse por las relaciones culturales.
En tercer lugar vienen por su número las palabras que se relacionan con los niños i la esfera sexual; ambos grupos pueden unirse bajo la denominacion de la influencia del elemento femenino.
Permítanseme aquí por via de digresion algunas observaciones jenerales referentes a la importancia de las voces de esta categoria.
Entre los conquistadores, al ménos en los primeros tiempos de la conquista, los soldados, es decir, los varones, formaban con mucho la mayoria, i se mezclaron poco a poco con las mujeres de la nacion subyugada. La diferencia entre estos dos elementos, por supuesto, se refleja visiblemente en el lenguaje mezclado. Esta observacion no es de ningun modo nueva. Ya en el siglo XVIII {{may|Sulzer}}, en su "Historia de la Dacia transalpina" (Viena 1781, p. 60) opina que la mezcla entre los romanos i los habitantes eslavos de la Dacia se habria operado mediante el matrimonio de los varones romanos con mujeres eslavas. Habiendo sido romanos los hombres, la nacion, no obstante la mezcla, conservó el nombre de ''Rumuny''.
Como segunda prueba {{may|Sulzer}} considera el hecho de haberse perdido por completo i sustituido por voces eslavas las pa- labras ''amare'' i ''amor''; lo que probaria que los romanos declararan a las mujeres eslavas su amor, usando la lengua de ellas. Aun mas, llega a la conclusion final de que "la lengua valaca tal como la conocemos hoi dia (por desgracia solo insuficientemente) adornada de voces eslavas no debe su oríjen a ninguna otra causa sino al amor." La misma observacion un tanto grotesca, ha sido repetida por ''Roesler'' en sus "Estudios Rumanos" (Leipzig 1871, páj. 144,) aunque éste (no dudo que solo debido a alguna inadvertencia) no cita a su predecesor. A Lenz no se le escapó este fenómeno característico de la mezcla de idiomas. Dice, por ejemplo, en la páj. 18: "Las relaciones de los soldados del rei de España con los indios, i mas particularmente con las indias, les imponian numerosos términos de cocina i de vida doméstica e íntima." Véanse en el Diccionario los artículos ''china'' ( = "sirvienta," en lengua india; "mujer de clase baja," en chileno) i ''huahua'' ("nene, niño chico," es el término con que la ''madre'' india designa a sus hijos, miéntras el padre dice ''churi ''al hijo varon i ''usuri'' a la hija).
América tambien es el pais en que hasta hoi en ciertos casos varones i mujeres de una misma tribu hablan un lenguaje distinto, fenómeno que se esplica lo suficiente por la historia (guerra, robo de mujeres) i que nos muestra los dos elementos, por decirlo así, sin mezcla, separados. Indudablemente se podrá tambien en las lenguas neolatinas reconocer vestijios de la diferencia nacional entre hombres i mujeres, principalmente en las voces que se refieren a la esfera sexual. Supongo, por ejemplo, que así se esplique el hecho de que falta una denominacion pan-románica para "penis," a miéntras que "cunnus" existe en todas partes, con la única escepcion—i bien característica—del rumano que sustituyó la palabra eslava ''pijda'' (ignoro si falta tambien en el rético).
Seria seguramente tarea grata investigar este problema de la influencia femenina en la mezcla de idiomas.
Tambien en los detalles suministra Lenz muchas noticias importantes o interesantes para la lingüística románica. Así encontramos pormenores nuevos referentes a ciertos vocablos culturales que por el intermedio del castellano han sido traidos de América. Nos prueba, {{a|p. ej.}}, que la etimolojía corriente en nuestros diccionarios de ''chocolate'' (del mejicano ''choco'' + ''latl'') es falsa; que {{a|cast.}} ''hamaca'', frances ''hamac'' no se derivan del aleman ''hangmat'' ({{may|Körting}}), sino que son de oríjen americano, etc. Se rectifican unas cuantas etimolojías i acepciones del Diccionario de la Academia, el cual en jeneral queda bastante mal parado.
El Diccionario de Lenz es una obra sólida que merece plena confianza i compromete nuestra gratitud. Es indispensable para cualquiera que se ocupe en el estudio del castellano americano.
{{bd|{{may|Dr. Adolfo Zauner}},<br/>{{menor|Profesor de la Universidad de Viena.}}|alinear=center}}